martes, 14 de enero de 2025

LA POESÍA SOCIAL DE RICARDO ZABALZA ELORGA EN PUNTA ALTA.

                    Una rica obra perdida en la bruma del tiempo.


La carta que Ricardo Zabalza Elorga escribió a su esposa el día en que lo fusilaron.


Acaso, el escrito más conocido de Ricardo Zabalza Elorga sea su “carta de capilla”, la carta de despedida que le escribió a su esposa Obdulia Bermejo el mismo día que lo fusilaron.


“Febrero 24 de 1940.

Mi queridísima Obdulia

unos renglones para darte una mala noticia. He sido juzgado por los tribunales correspondiéndome la última pena. Ignoro cuál será mi suerte, pero vale más estar preparado para lo peor. Los antecedentes de otros amigos, no son para sentirse demasiado optimistas y yo he mirado siempre esta eventualidad con valor y serenidad y así deseo que lo hagas tú. Tienes una labor grande que cumplir al lado de nuestro hijo que es el criarlo y educarlo sí, contra las esperanzas que todos podemos formularnos. Me tocará a mí estar eternamente ausente de vuestro lado. La vida es lucha y el perderla no es más que un accidente en el combate. Por eso hay que estar siempre listos para afrontarlo. 

Os escribo estos renglones a vuela pluma. Los ampliaré más adelante con nuevas impresiones, ¿optimistas? ¿pesimistas? Veremos. Recibe muchos besos de quien ahora es tuyo y de nuestro pequeño Ricardo”

No hubo tiempo para más. Horas después era fusilado junto a otros republicanos en las tapias del Cementerio del Este, en Madrid. Diez años atrás había partido de la Argentina, de la ciudad de Punta Alta, provincia de Buenos Aires, donde había sido maestro de escuela, dirigente obrero, gestor cultural, editor de la revista “Impulso” y un luchador incansable y vigoroso en pos de la dignificación de los trabajadores, a sumarse a los quehaceres de la Segunda República Española.

Fue un escritor del pueblo, muy fino, muy culto y enérgico. En Punta Alta dejó notables editoriales y encendidos poemas que, lamentablemente, se han perdido en la bruma de los años.

Mi intención, en este artículo, es rescatar y reflotar algunos de esos versos.


1- Un poeta del pueblo en Punta Alta.


Ricardo Zabalza Elorga trabajando en su despacho, en la Segunda República, en la década de 1930.


Ricardo Zabalza Elorga había nacido en Navarra en 1898. Contemporáneo de la ciudad de Punta Alta. Tras estudiar magisterio emigró a Argentina, arribando en 1913. Realizó numerosos y variados trabajos y en 1919 se estableció en Bahía Blanca. No tardó nada en sumarse a las luchas sindicalistas que se multiplicaban en la región tratando de mejorar las condiciones laborales de los obreros. Era un dirigente con mucho carácter y personalidad. En 1921 ingresó como profesor en la escuela “Domingo Faustino Sarmiento” ubicada en Luiggi 166 de Punta Alta. Con el tiempo, se convirtió en su director.

Paralelamente a su actividad docente se sumó al Centro “Libertad”, con sede en calle 25 de mayo 646, editores de la revista “Impulso”, una publicación de neto corte socialista que, en su eslogan, se proclamaba antifascista y antiimperialista.

La revista era un mensuario de alrededor de treinta páginas, el número suelto costaba veinte centavos y la impresión estaba a cargo de la imprenta “La Nueva Comuna” ubicada en Urquiza y Humberto. Gozó de mucho prestigio a nivel nacional. Muchos escritores de renombre firmaron artículos especiales, como Luis di Filippo, Juan Lazarte, Rodrigo Soriano, Pedro Godoy, entre muchos otros.

Zabalza Elorga escribió en las páginas de esta revista hasta 1929. En 1930 regresó a España y rápidamente alcanzó puestos de importancia en la organización de la Nueva República. Al término de la Guerra Civil fue apresado y, en febrero de 1940, fusilado.

Los poemas que comparto a continuación son obra de Ricardo Zabalza Elorga. Tenemos el privilegio de que fueron escritos en Punta Alta. Es el legado tangible que nos dejó como herencia de su paso por nuestra comunidad.


       El Colegio Sarmiento de Punta Alta en calle Luiggi al 100. La foto es de una         década anterior al paso de Zabalza que, en este Centro Educativo, fue primero          maestro y luego director.


2-La vorágine.


En la revista “Impulso” número 3 de agosto de 1928, una edición especial contra la guerra y las causas que la originan, encontramos en la página 9 un escrito en prosa firmado por R.Z, reconocible como obra de Ricardo Zabalza, bajo el título de “El símbolo de la victoria”.

“En el cuartel general se celebra ruidosamente la terminación de la guerra. ¡Al fin concluyó aquel vivir de ratas acorraladas en las trincheras llenas de barro! No más espectáculos infernales de asaltos nocturnos bajo el relámpago de las granadas, entre gritos de rabia y ayes de dolor. Se acabó todo” dice Zabalza en el primer párrafo.

No es fácil encontrar escritos de Ricardo Zabalza Elorga, ni siquiera en España, de modo que estos pantallazos de su pluma son verdaderos privilegios que tenemos en la ciudad de Punta Alta. En el mismo número de esta revista, a doble página 16 y 17, encontramos el poema “La vorágine” que transcribo a continuación.


                 Portada del Nro. 3 de "Impulso" Punta Alta. Agosto de 1928.


LA VORÁGINE.


Plan! Plan! Plan! Plan! Rataplan!

Pasan, pasan, como un río, por millares y millones,

en hileras incontables, regimientos y escuadrones

de los hombres que se van

arrastrados por la guerra.

Pasan, pasan los soldados, rataplán!

Las ciudades y villorios, las llanuras y la sierra

sin los mozos más garridos, sin los más fuertes varones quedarán.

Mas, los vítores y aplausos, las fanfarrias y los cantos,

el gemido de las novias y los llantos

de las madres y los viejos, fácilmente ahogarán.

Plan!Plan!Plan!Plan! Rataplán!

Pasan los soldados. Orgullosos los mandones

los contemplan mientras ruedan

sórdamente por el piso los mortíferos cañones

y sonríen los “tapados” poderosos que se quedan,

viendo aquellos desdichados que se van

embriagados de aleluyas,

a luchar por unas tierras que jamás han sido suyas

y a morir por una gloria que jamás disfrutarán.

Plan!Plan!Plan!Plan!Rataplán!

Plan!Plan!Plan!Plan!Rataplán!


Ya ha tres años que en los campos de batalla

siega y siega, noche y día, sin descanso la metralla

existencias promisorias, vidas cándidas y en flor,

ya ha tres años que no hay risas en las calles silenciosas

ni parejas amorosas

en los parques, ni canciones a la vera de las rejas

ni coloquios al amor de los dinteles,

ni dan rosa los vergeles,

ni cosechas las campiñas desoladas

por la ausencia del trabajo productor.

Sólo hay sombras, muchas sombras enlutadas,

con las almas destrozadas,

bajo el peso inaguantable de la angustia y el dolor.

Sólo hay sombras... viejos, niños y mujeres...peregrinos

del espanto que se escapan a través de los caminos

¡sin saber siquiera adónde!

¡sin saber siquiera adónde!

Perseguidos y aventados por el hambre y el terror.

Sólo hay cruces, muchas cruces,

que iluminan los obuses

con siniestro resplandor!


Las idílicas praderas

hoy son páramos sombríos

están llenas de cadáveres y sangre las riberas

de los ríos

y los hombres no son hombres, sino hienas y chacales

que se acechan desde el aire, sobre el mar en el abismo

para hundirse mutuamente con sadismo

bayonetas y puñales

entre medio de estampidos infernales

y alaridos de rencor.


Ya ha tres años que la Tierra

es el reino alucinante de la guerra

y aún azuzan los tiranos

asesinos, inhumanos,

las jaurías de la muerte, la locura y el horror.


Más, teñidas con la sangre que empapaba las fronteras

se volvieron todas rojas, todas rojas, todas rojas las banderas

y, luchando ferozmente en aquel vértigo maldito

comprendieron los soldados que era ¡Madre! Siempre el grito

que, en cien lenguas, balbuceaban todos ellos al morir.

Y pensaron, por primera vez pensaron

¿Por qué siendo tan iguales sus ternuras y amarguras,

sus penurias, sus desgracias y sus males

tal afán en destrozarse y combatir?

Y cesaron por encanto

las mortíferas jornadas

de la muerte y el espanto.

Y en el campo del horror y la matanza

se oyó un grito luminoso de esperanza

-¡Camaradas, camaradas,

ya no somos enemigos sino hermanos

¡Basta ya de asesinar y destruír!

No más penas ni cadenas,

mueran, mueran los tiranos

que nos mandan combatir!!

Y dejaron por millares las trincheras

y a su frente enarbolaron confundidas las bandera

que eran rojas, todas rojas,

todas ellas semejantes como fueron las congojas

que se vieron obligados a sufrir.


Ahora apunten a otra parte los cañones,

a los sitios bien seguros, donde estaban los mandones,

y con ellos, entre orgías y placeres, los gusanos

de la guerra, los hediondos mercaderes

asesinos y cochinos,

todos juntos, mercachifles y tiranos.

¡Cómo escapan a través de los caminos

a poner en salvaguardia sus pellejos!

Ah, cobardes, ¿Dónde estaban los alardes

que mostraban desde lejos,

cuando, nunca satisfechos, ordenaban

avanzar a todo trance o resistir?


Se ha extinguido ya el rumor de los tambores

y otra vez en las campiñas hay cosechas

y hay amores

en los parques, y hay endechas

a la vera de las rejas y dinteles

y dan flores los vergeles

mas los hombres que producen y que sueñan, previsores

aún conservan las banderas

que empaparon con la sangre derramada en las trincheras

como símbolo bendito de la Tierra sin fronteras

que atalaya el porvenir!!


3- Tragedias vulgares.



                            Portada de "Impulso" de noviembre de 1928.


En el número fechado en noviembre de 1928, dedicado al anarquista Simón Rodowitzky, condenado a prisión por tiempo indeterminado en el Presidio de Ushuaia por el asesinato del Coronel Falcón, hay otro poema de Ricardo Zabalza titulado “Tragedias vulgares”, dedicado a Álvaro Yunque, poeta del pueblo.


TRAGEDIAS VULGARES.

A Álvaro Yunque, poeta del pueblo.


Mañana triste, brisa perfumada,

la mar como un lago, deslumbrante el sol,

desborda la playa de luz y de risas,

las barcas se alejan, canta el pescador.


De pronto, a lo lejos, sombría galerna

el cielo oscurece, se ahoga la voz

del canto...las olas arrojan despojos

ay, de las barquillas que el mar sorprendió.


Noche. Entre las sombras a los pozos bajan

oscuros mineros en racimo audaz

y avanzan a tientas por las galerías

que llenan efluvios del grisú mortal.


Hay un sordo ruido, niños y mujeres

a las bocaminas alocados van,

los picos febriles remueven escombros

¡muertos y más muertos!¡todo inútil ya!


¿Qué pasa? Corramos, la gente se agolpa.

Un obrero yace de un andamio al pie

sangrando lo llevan “Sigan el trabajo”

grita el contratista, sin fijarse en él.


¡nos dejaste solos!¿Qué haremos ahora?

Gime ante el cadáver la pobre mujer.

Rezan una viejas, tres chicos sollozan

y allá en su cunita sonríe un bebé.


Decid, compañeras de mirada triste,

¿por qué vuestro rostro tan pálido está?

-La fábrica sabe, pregunta al prostíbulo,

en el conventillo te lo explicarán.


No había trabajo. Fue invierno. Estaban

sin pan nuestros hijos, sin lumbre el hogar!

Protestó con otros y me lo mataron,

ah, perros malditos, ya lo pagarán.


Así, cuántas vidas deshechas y truncas,

cuántas injusticias y cuánto dolor,

trabajo, riquezas, lágrimas del pobre,

oh qué amarga cosa para alguno sois.


4- La perdida.


                        Revista "Impulso" nro. 8. Punta Alta, enero de 1929.


En enero de 1929 aparece el número ocho de la revista. Su portada muestra una caricatura de Mussolini y Primo de Rivera con una alegoría de la muerte y el epígrafe “LA MUERTE LOS UNE”. En este número Ricardo publica un poema referido a la prostitución, tema que aparece en varios artículos de esta publicación, y que es criticado como una de las consecuencias indeseables de la pobreza económica y la miseria moral. Este poema, de cualquier modo, no carece de una fina ironía y un humor ácido.


LA PERDIDA.

Romance inmoral.


Era una linda serrana

pura, graciosa y gentil,

pero una tibia mañana

ardió en la Ley Soberana

y cayó...como otras mil.


Era rico y bien amado

el galán que la perdió;

más de aquel placer hastiado

en busca de otro cercado

a la serrana dejó.


Cuando en su vientre fecundo

hizo el amor eclosión,

lloró ante el padre iracundo

que la arrojó por el mundo

y le dio su maldición.


Fue entonces la Magdalena

de puerta en puerta a rogar

un alivio a su condena;

pero, sordos a su pena,

la invitaron a marchar.


Y aquella triste serrana

antes alegre y gentil

se fue a la ciudad cercana

e igual que una res humana

se vendió...como otras mil


el galán y una partida

de los mozos del lugar

buscaron a la “perdida”

y, por verla encarnecida,

le propusieron gozar.


Ella aceptó y, cuando presos

entre sus brazos los vio,

sabiamente, con sus besos

el “virus” de los excesos

uno a uno inoculó.


Y hoy la juventud insana

que pasó por el cubil

maldice a la cortesana

que de su aldea serrana

se vengó...como otras mil.


5- Carne de siervo.


                       Revista "Impulso" nro. 9. Punta Alta, febrero de 1929.


El número nueve de Impulso, aparecido en febrero de 1929, arranca con un portada que alude al “GLORIOSO FIN DEL RÉGIMEN FASCISTA” con una caricatura afín con el tema. En este ejemplar, Ricardo publica un poema en la página 15.


“CARNE DE SIERVO”


Antes de nacer sirvió

ya de fastidio a la madre.

Y, luego, cuando nació

de carga sirvió a su padre.


Sirvió en la escuela de risa,

niño aún sirvió a un burgués,

sirvió a la patria después

que fue el servir su divisa.


De sus hombros se sirvieron

políticos y patrones

y, al servirle, lo exprimieron

los comerciantes ladrones.


Viejo ya, sirvió de estorbo

y sirvieron sus dolores

de práctica a los doctores

de un hospital negro y torvo.


Difunto, en la morgue fría,

dos cirujanos obesos,

estudiando anatomía

se sirvieron de sus huesos.


Y un estudiante burlón

hizo con él un matambre

se lo mandó a una pensión

y...¡hasta sirvió como fiambre!


6- Primero de mayo.


                        Portada de Revista "Impulso" del 1 de Mayo de 1929.

Debo aclarar que en el puñado de revistas “Impulso” que, en formato digital, tengo en mi poder, hay muchísimos artículos sin firma, redactados por alguien del staff de la publicación, que, seguramente, son obra de Ricardo Zabalza Elorga, pues se percibe en ellos su impronta socialista y contestataria. Me he remitido a compartir la obra firmada, especialmente la obra poética.

El último número de “Impulso” que tengo corresponde al primero de mayo de 1929. La portada representa una manifestación de trabajadores, con una bandera oscura y un fondo de fábricas. El texto del dibujo reza “REBELIÓN! Hijo del pueblo, te oprimen cadenas/ Y esa injusticia no puede seguir/ Si tu existencia es un mundo de penas/ antes que esclavo prefiere morir...”

Abarcando toda la página 3 encontramos la obra de Ricardo.


1ro. DE MAYO.


Cual un trueno lejano se escucha

un extraño, inquietante rumor,

es un canto que forman mil cantos,

mil clamores en sólo un clamor.


¿Por qué tiemblan los ricos magnates

al oírlo? ¿Por qué hay en su tez

ese miedo feroz que los cubre

de tan fría, mortal palidez?


¿Por qué embriagan los torpes sicarios

y los arman al pie del cañón?

Es que el canto que escuchan es canto

de protesta y de revolución.


Y las negras conciencias que hicieron

su riqueza, placer y festín

con el hambre de todos, comprenden

que esas notas predicen su fin.


Ya se agranda el rumor...ya es el himno

ronca voz de fatal tempestad,

luchadores, ¡de pie los esperan!

¡proletarios del mundo, escuchad!


Oh, vosotros, la pléyade enorme

de los parias, oh, turba infeliz

dad un día de tregua al trabajo,

levantad vuestra esclava cerviz.


Que las fábricas mudas, los campos

y las urbes sin pan y el taller

silencioso, ante el mundo proclamen

del trabajo el inmenso poder.


Ha mil siglos que os roba el tirano

el producto de vuestro sudor

y ha mil siglos que os da en recompensa

la miseria, la guerra, el dolor.


Y los nobles apóstoles vuestros

que sembraron ideas de luz

ha mil siglos también que padecen

el presidio, la horca y la cruz.


No más súplicas vanas ¡Justicia!

A la calle las turbas sin pan,

lo que nunca lograron sus manos

los rebeldes con fe, lograrán.


Y así unidos en bloque potente,

agrupados en libre hermandad,

por un mundo sin amo y sin leyes

¡proletarios hermanos: luchad!


Y el cuartel, el hospicio, el tugurio

y la cárcel y el frío hospital

se iluminan oyendo el llamado

del Primero de Mayo Inmortal.


7- Un poeta social en Punta Alta. Un poeta nuestro.


     Imprenta "La Nueva Comuna" Humberto y Urquiza de Punta Alta. En su taller       gráfico se imprimía la revista "Impulso"


En la edición de diciembre de 1928, dedicada a Rafael Barret, podemos leer una crítica literaria firmada por Zabalza. Ricardo analiza, en este caso, el libro “A cara o cruz” que le hiciera llegar el autor, su amigo, el poeta Pedro Godoy.

Pedro Godoy fue un anarquista amigo de los escritores de Boedo, autor de los poemarios “A cara o cruz”, “Vidrio de punta”, “Brocha gorda” y “Tarja”. Nació en Bolívar en 1900 y falleció en Mar del Plata en 1986. Su firma aparece en varios artículos publicados en la revista “Impulso”

Qué curioso. Todos los comentarios que Zabalza Elorga virtió sobre la obra de Pedro Godoy, valen para su propia obra: “Pequeños grandes poemas, repletos de emociones hondamente sentidas y expresadas con sencillez y sinceridad.

Y el Ricardo Zabalza Elorga obrero, auténtico, de manos callosas, rebelde y digno en su pobreza palpita en un desgarrante grito proletario y de este dolor linyera sentido en carne propia.

¡Cuán sincero y natural es ese lenguaje y qué lejos está de las sensiblerías y contorsiones líricas a que nos tienen acostumbrados la mayoría de los poetas viejos y nuevos.

Todos sus poemas son así, hondos, intensos, llenos de cuadros de una simplicidad y una veracidad impresionantes. Seguro estoy de que todos los trabajadores y compañeros que lean este ramillete de poesía pensarán, al terminar, lo que yo pensé: Al fin tenemos un poeta nuestro”.


Raúl Oscar Ifrán.


Fuentes.


Revista El ARCHIVO Nro. 15 Archivo Histórico Municipal de Punta Alta. Mayo 2006.

Las Cartas de la Memoria. Varios autores. Memoria y Libertad. Org 2019

Revista Impulso Nro 2. Centro Libertad. Imprenta La Nueva Comuna. Julio de 1928.

Revista Impulso Nro 3. Centro Libertad. Imprenta La Nueva Comuna. Agosto de 1928.

Revista Impulso Nro 5. Centro Libertad. Imprenta La Nueva COMuna. Octubre de 1928.

Revista Impulso Nro 6. Centro Libertad. Imprenta La Nueva Comuna. Noviembre de 1928.

Revista Impulso Nro 7. Centro Libertad. Imprenta La Nueva Comuna. Diciembre de 1928.

Revista Impulso Nro 8. Centro Libertad. Imprenta La Nueva Comuna. Enero de 1929.

Revista Impulso Nro 9. Centro Libertad. Imprenta La Nueva Comuna. Febrero de 1929.

Revista Impulso Nro 10. Centro Libertad. Imprenta La Nueva Comuna. Marzo de 1929.

Revista Impulso Nro 11. Centro libertad. Imprenta La Nueva Comuna. Mayo de 1929.

La generacion del sacrificio. Emilio Majuelo. Editorial Txalaparta. 2008.






viernes, 10 de enero de 2025

UNA IMAGEN ÚNICA DE CHARLES DARWIN EN PUNTA ANCLA EN SEPTIEMBRE DE 1832.

 APARICIÓN DE UNA CARICATURA DESCRIBIENDO LA RECOLECCIÓN DE FÓSILES EN PUNTA ALTA A CARGO DE DARWIN.



1- Una oferta de Sothebys.


En 2015, Sothebys, firma británica de subastas, especializada en obras de arte y objetos de colección, hizo pública la oferta de una caricatura del pintor inglés Augustus Earle con un valor estimado entre 50.000 y 70,000 libras esterlinas.

Se trataba de una hoja única de 340 por 205 mm. con una imagen pintada con acuarela y tinta sobre papel con marca de agua Whatman Mill sin fecha. Durante el siglo XIX los papeles Whatman, fabricados en Inglaterra, eran los preferidos por los artistas para pintar acuarelas, pues los consideraban, por sus características, el soporte ideal para esta técnica.

El valor estimado de la obra era muy alto considerando que la base representaba más de cincuenta mil dólares. Sin embargo, esta suma estaba harto justificada. La acuarela, por su valor histórico, bien valía esa fortuna.

Sothebys, en su anuncio original aclaraba que la hoja estaba ligeramente adherida al soporte en las cuatro esquinas y en el centro de cada uno de los bordes largos. Los márgenes de la hoja tenían algo de amarillento y sucio, pero esto no afectaba la imagen, muy fresca y con los colores firmes. Había algunas arrugas leves en las puntas, acordes con la edad del trabajo y manipulaciones anteriores, con una pequeña zona de roce en la esquina inferior derecha, justo al lado del título, donde la superficie del papel estaba desgastada ligeramente.

La acuarela tenía un desgarro cerrado, muy leve, en el centro del borde superior, sólo visible si se lo inspeccionaba de cerca. Sothebys aclaraba que no son restauradores ni conservadores profesionales y que las piezas se ofrecen y venden en el estado en que se encuentran.

La pintura estaba incluida como Lote Número 10 de la sección “Literatura inglesa, historia, libros infantiles e ilustraciones”. Su título era “Cubierta de un buque de guerra en descubrimientos o escenas interesantes en un viaje interesante” Representa a un joven Charles Darwin, en la cubierta del Beagle, rodeado de varios miembros de la tripulación, observando innumerables especímenes botánicos y mineralógicos. Sothebys databa la obra en Bahía Blanca, Argentina, el 24 de septiembre de 1832 o alrededor de esa fecha.



2- Un viaje al origen de las especies.


Acuarela con autorretrato de Augustus Earle en 1833, ya enfermo, observando el mar a la espera de ver aparecer un barco.


Augustus Earle fue un pintor británico (01/06/1793- 10/12/1838) reconocido por sus diversos viajes alrededor del mundo. Sus obras pictóricas testimoniaron estos viajes y constituyen un valioso legado histórico.

El 28 de octubre de 1831 fue contratado por el capitán Robert Fitz Roy como artista supernumerario con víveres en el segundo viaje del HMS Beagle a Sudamérica. Trabajó como dibujante y topógrafo. Entabló amistad con Charles Darwin. En Brasil compartieron una cabaña en Botafogo, cerca de Río de Janeiro. En 1832 fue testigo de los grandes hallazgos fósiles de Darwin en las colinas de Punta Alta.

La caricatura que realizó en septiembre de 1832 es el único registro gráfico de la actividad paleontológica del autor de la teoría del Origen de las Especies en nuestras tierras. A fines de 1833, razones de salud obligaron a Earle a abandonar el Beagle y regresar a Inglaterra.



3- Una imagen festiva para divertimento de la tripulación.


                          Primer plano de Darwin en la caricatura de Earle.


Se especula que la acuarela fue pintada para entretener a la tripulación y poner una nota de humor en una convivencia que no siempre era cordial o amable. No se incluyó en los registros oficiales de la expedición y desapareció de la vista del público hasta la actualidad, en que surge de manos de un coleccionista privado y llega a Sothebys para ser subastada.

La caricatura representa a un grupo de once personas, perfectamente reconocibles en la tripulación del Beagle, sobre la cubierta del barco, en medio de una numerosa cantidad de piezas fósiles, plantas y animales y, cada una, con un globo de diálogo y un comentario jocoso referido a la situación.

La especialista de arte Hannah Furness, al describir la obra, comenta que se trata de Charles Darwin a bordo del Beagle, pintado frente a la costa de Argentina el 24 de septiembre de 1832.

Los personajes, de izquierda a derecha del cuadro son:

Un marinero con un rifle en su diestra, su cabbag box (caja de repollos) a la espalda y unas piezas animales en su mano izquierda. Dice:”He matado un espécimen de mono volador, disparé a tres especímenes de gansos y estuve muy cerca de ser bostezado por un gran oso”

Es evidente que Darwin había incorporado la palabra “espécimen” al vocabulario del Beagle y, aquí, Earle lo utilizaba como una gracia.

A continuación, un guardiamarina toma el rumbo con un sextante mientras exclama: “He enviado el telescopio largo, ya ahora, señor”

Según el libro “La segunda expedición hidrográfica inglesa al confín austral americano (1831-1834)” de Rodolfo R. Poletti Formosa, cinco guardiamarinas zarparon con el Beagle en el viaje del que formaron parte Darwin y Earle.

Le sigue un tripulante con gorra, cargando sacos de muestras geológicas con intención de entregárselos a Fitz Roy. “Quítate de mi camino” vocifera “Tengo especímenes para el capitán”

Los sacos están rotulados. En primer plano se aprecian los rótulos de “caliza” y “granate”. El granate es una especie de silicio que se encuentra en los estratos de nuestra región.

Luego fue caricaturizado un oficial usando una brújula prismática, leyendo, posiblemente, latitudes y longitudes.

Otro oficial de notables bigotes laterales fue representado caminando y quejándose ante el capitán de este modo: ”No hay cosa tal como caminar por la cubierta entre todos estos malditos especímenes. Ojalá estuviera en Dover”

Se trataría del primer teniente John Clements Wickham, segundo comandante, quien fue registrado haciendo comentarios de este tipo en contra de las incursiones de recolección de Darwin. Henrietta Darwin escribió que su padre le había comentado cómo Wickham, un oficial muy ordenado y escrupuloso, murmuraba al ver la cubierta del barco abarrotada de huesos, plantas e insectos “Si fuera por mí, todo tu maldito desastre sería arrojado por la borda, y tú después de él, viejo papamoscas”

De espaldas, el capitán Robert Fitz Roy discutiendo especies geológicas con ardoroso entusiasmo, manifestando “Es ciertamente algo nuevo. No puede ser actenalita. Puede ser shorelite. Creo que es tremalita”

Su representación, algo distante y de espaldas, reconocible apenas por su capote y las charreteras, evita cualquier interpretación de burla hacia su jerarquía.

Junto a él, un suboficial, posiblemente el cirujano del barco, Benjamín Bynoe, sosteniendo un gran repollo, con la cabeza inclinada hacia una muestra sobre la que Darwin se está explayando dice “Consultaré mi libro cuando baje” Parece que no termina de entender los comentarios del científico.

Charles Darwin, muy alto, con una ceja prominente, de levita y galera, tiene un insecto en su mano y lo describe de la siguiente manera: “Observe que sus patas son largas y sus palpos están fuertemente dentados en sus lados internos. Creo que todo el insecto parece de color marrón castaño oscuro con un tono amarillento en el abdomen. Su historia es poco conocida pero no cabe duda que fue de naturaleza depredadora ¿Qué piensa usted, señor?”

Bynoe, en su carácter de suboficial, recibía el tratamiento de “señor”. Bynoe se incorporó al Beagle en 1832, en reemplazo del cirujano Robert Mc Cormick, dado de baja por mal elemento. Binoe era naturalista. Las plantas en su mano y a sus pies refuerzan esta condición. Recolectaba vegetales para su uso a bordo como escorbúticos.

La vestimenta tan formal de Darwin se debe a que los hombres de rango social equivalente al de los oficiales de la marina británica debían lucir como caballeros cuando desembarcaban durante sus viajes.

Aparece luego otro marinero, saludando con un gesto de su mano derecha en el ala del sombrero y acarreando una palmera de repollo con el siguiente diálogo “Señor E..., el señor me pidió que le trajera este espécimen”

Hannah Furness especula que Mr. E... puede tratarse del mismísmo Augustus Earle, que, según ella, sería el único tripulante del Beagle tratado de ese modo.

La escena prosigue con un marinero que lleva un trípode, un martillo, un botellón de ron y una caja con la etiqueta “200 guinea theod(olite)” En su globo manifiesta “La expedición a Egipto fue una tontería” refiriéndose irónicamente a la Batalla del Nilo de Nelson y la posterior expedición a Egipto.

Cierra el cuadro un marinero que trae el sombrero lleno de caracolas marinas diciendo “Lo menos que puedo conseguir por esto es un traguito”

Otros detalles de la acuarela son los huesos a los pies de Darwin, etiquetados como “Fósiles”, Os Fémoris” y “Tusk 4003 BC”. Earle, premeditadamente, incluyó finas ironías sobre las creencias religiosas de la época en beligerancia con la ciencia. También, en el extremo izquierdo, hay lugar para el gato, mascota del Beagle, olisqueando las aves y el mono volador cazado por el primer marinero.


3- Consideraciones finales sobre el lugar donde se pintó la escena.


        Plano de nuestras costas realizado por el capitán Fitz Roy. Fuente: Archivo              Histórico Municipal de Punta Alta.


La sorpresiva aparición de esta acuarela en 2015 fue una verdadera sensación. No existen testimonios gráficos de Darwin y su notable trabajo en el vasto derrotero del Beagle. Menos aún, de sus descubrimientos de fósiles en las barrancas de Punta Alta.

Comprobada su legitimidad y calculada la fecha de realización, se la ubicó en Bahía Blanca el 24 de septiembre de 1832. La autoría de Earle es “presunta” ya que no existe firma. Sin embargo, es posible que esta obra fuera la base de otros cuadros pintados por el artista con el mismo espíritu y tema: la tripulación de los barcos británicos en sus largos viajes por el mundo.

Apenas conocida la noticia de la existencia de este testimonio, el diario La Nueva Provincia se hizo eco de la misma. Y está bien. Punta Alta no existía. Era, apenas, el nombre de un accidente geográfico en medio del desierto desde el cual se podía avisorar todo el estuario de la bahía. Hay un minucioso mapa de nuestra región, elaborado por Fitz Roy donde aparecen los nombres de Colina Doble, Arroyo Pareja, Punta Alta y Punta Ancla, entre otros.

En el libro “Charles Darwin’s diary of the voyage of H.M.S Beagle” en las fechas correspondientes a la hechura de la acuarela, Darwin nos relata:

“1832. Septiembre 22. Tuve un crucero muy agradable por la bahía con el capitán y Sulivan. Estuvimos un tiempo en Punta Alta a unas diez millas del barco, allí encontré unas rocas. Estas son las primeras que veo y son muy interesantes porque contienen numerosos caparazones y huesos de animales grandes. El día estaba perfectamente calmo; el agua tranquila y el cielo estaban indistintamente separados por la cinta de los bancos de barro: el conjunto formaba un cuadro nada pintoresco. Es una lástima que un tiempo tan brillante y claro se desperdicie en un país donde la mitad de sus encantos no aparecen. Subimos a bordo justo a tiempo para escapar de una fuerte tormenta y lluvia”

En esta entrada de su diario de viaje, Darwin nos habla de su llegada a Punta Alta. El Beagle, según su anotación, estaba anclado a unos 16 kilómetros de distancia. Se especula que, para no arriesgarse entre los numerosos bancos de la ría, quedó atracado en Punta Ancla.

Habla de un crucero agradable por la bahía con el capitán y el oficial de cubierta, teniente Bartholomew James Sulivan. Seguramente, embarcados en alguna de las dos goletas que Fitz Roy, a principios de ese mes de septiembre, alquiló al señor James Harris, ciudadano inglés afincado en Carmen de Patagones. Fitz Roy pagó por este servicio mil cien libras de su propio bolsillo.

“1832. Septiembre 23. Domingo. Se envió un grupo numeroso a pescar en un arroyo a unas 8 millas de distancia. Se capturó una gran cantidad de peces. Caminé hasta Punta Alta para buscar fósiles y, para mi gran alegría, encontré la cabeza de un animal grande, incrustada en una roca blanda. Me tomó casi tres horas sacarlo. Hasta donde puedo juzgar, está emparentado con el rinoceronte. No lo subí a bordo hasta algunas horas después de que oscureciera”

Siempre con la fecha de la caricatura en mente, el día 23 de septiembre de 1832, Darwin continuaba trabajando en suelo puntaltense y, el Beagle, anclado en un lugar relativamente próximo que, calculamos, seguía siendo Punta Ancla. Notamos que Darwin recogía fósiles y por las noches regresaba al barco. Era lógico que se estuviera moviendo entre distancias pequeñas.

“1832. Septiembre 24. Empleado en empaquetar cuidadosamente las piezas de ayer. Por la mañana llegó una de las goletas y se espera que llegue la otra en breve. Han tenido un paso muy malo de 6 días. El señor Rowlet trae un excelente relato de Río Negro. Nada podía superar la civilidad del gobernador y de los habitantes. Esto se hizo aún más sorprendente por el contraste de nuestra recepción en el fuerte de Bahía Blanca”

Darwin confirma el uso de las goletas “Paz” y “Liebre” para los movimientos de cabotaje. El señor Rowlet era el contador del Beagle. Falleció en 1834, en alta mar. Es coherente el relato escrito por Darwin con la imagen pintada por Earle: empaquetando las piezas obtenidas en Punta Alta, desperdigadas sobre la cubierta del Beagle.

“1832. Septiembre 25. La goleta ha sido llevada al arroyo. El señor Wickham y un grupo de hombres han levantado tiendas de campaña en la costa y viven allí durante la reparación del barco. Acompañé al pequeño asentamiento y mientras armaban las carpas caminé hasta Punta Alta y de nuevo obtuve varios fósiles. Me acerqué bastante a un avestruz en su nido, pero no lo vi hasta que se levantó y estiró sus largas patas a través del campo”

Fitz Roy tenía la misión de relevar el estuario de la Bahía Blanca por órdenes del Almirantazgo. Por ello, desde principios de septiembre de 1832, el Beagle permaneció 45 días fondeado en Punta Ancla, frente a las costas del actual partido de Coronel Rosales.

Charles Darwin realizó, en nuestro suelo, los descubrimientos que dieron pie a la teoría del Origen de las Especies y la selección natural, y el pintor Augustus Earle, muy amigo de Darwin, una tarde de primavera en el hemisferio sur, pintó como divertimento de la tripulación del Beagle, una caricatura que, en grandes trazos, describe personajes y el espíritu de una época de grandes misiones y desafíos.

Una tarde de primavera en Punta Ancla, partido de Coronel de Marina Leonardo Rosales.


"Servicio Divino en alta mar" Un cuadro de Augustus Earle con una dinámica muy parecida a la de la caricatura realizada en Punta Ancla en 1832.

Raúl Oscar Ifrán.


Fuentes.


Archivo Histórico Municipal de Punta Alta.

www.sothebys.com "Retrato de grupo en caricatura a bordo del H.M.S. Beagle"

www.darwinproyect.ac.uk "Augustus Earle. Dibujo caricaturesco"

www.20minutos.es "Identifican una acuarela como la única imagen de Darwin a bordo del Beagle"

www.whyevolutionestrue.com "Obra única: Darwin en el Beagle pintado durante el viaje"

Voyagedarwinbeagle.blogspot "1832. Una caricatura de la tripulación del H.M.S. Beagle"

www.romanticillustration.com "Image of the month: caricature of Darwin and the crew of the Beagle"

London Art Fair: Charles Darwin. Acuarela pintada en el barco Beagle descubierta.

Wikimedia commons "File: Augustus Earle (presumed) Quarter Deck of a Man of War on diskivery (sic) or interesting scenes of an interesting voyage"

Charles Darwin’s diary of the voyage of H.M.S. Beagle. Edited from the MS Nora Barlow. New York The Mc Millian Company. Cambridge England at the University Press 1984.

La Nueva Provincia del 05/12/2015 "La única imagen del naturalista Darwin a bordo del Beagle se pintó en Bahía Blanca.

La Segunda Expedición Hidrográfica Inglesa al Confín Austral Americano (1831-1834) Rodolfo R. Poletti Formosa. Instituto de Publicaciones Navales. 1982



















jueves, 18 de abril de 2024

EL ALMIRANTE WINFIELD SCOTT SCHLEY EN PUERTO BELGRANO.

 

1-El héroe de la Batalla Naval de Santiago de Cuba nos visitó en 1901.

Fotografía del Almirante Schley en su libro “45 años bajo bandera”

El dos de julio de 1898, el ingeniero Luiggi clavaba en el paraje Punta Alta el primer pilote para la construcción del Puerto Militar de Bahía Blanca origen de nuestra Base Naval de Puerto Belgrano. El tres de julio de 1898, en Cuba, en medio de la guerra Hispano-Estadounidense, el Comodoro Winfield Scott Schley, a bordo de su nave insignia, el USS Brooklyn, derrotaba completamente a la flota española al mando del almirante Pascual Cervera y provocaba en España el colapso político llamado el “Desastre del 98” con la pérdida de la mayoría de sus colonias de ultramar.

Winfield Scott Schley nació en el Condado de Frederick en 1839 y falleció en Nueva York en 1911.

A los 17 años ingresó a la Academia Naval de Annápolis de la que egresó como el mejor alumno de su promoción. Participó en la Guerra de Secesión con acciones destacadas, actuó en conflictos en China, Centroamérica y Corea en el despertar expansionista de los Estados Unidos. Ganó notoriedad rescatando a expedicionarios en el Ártico, lo que le valió importantes condecoraciones.

En 1898 fue ascendido a Comodoro y enviado, al mando de la Escuadra Ligera, a interceptar a la escuadra española en el Atlántico. En Cuba fue protagonista de la batalla naval que decidió el destino de la guerra Hispano-Estadounidense. En reconocimiento al mérito de sus acciones fue ascendido a almirante. En 1899 recibió el mando de la escuadra del Atlántico Sur, último destino antes de su pase a retiro en octubre de 1901.

En febrero de ese último año estuvo en Puerto Militar de Bahía Blanca, hoy Puerto Belgrano.

Tarjeta postal norteamericana ilustrando la batalla naval de Santiago de Cuba.

2-El almirante Schley en el Puerto Militar según Caras y Caretas.


La revista “Caras y Caretas” número 126, del 2 de marzo de 1901, hizo eco de la visita del reputado visitante con el texto que transcribo a continuación.

“El 9 de febrero el almirante Schley con el comodoro Fockwell, comandante Penderton y demás oficiales de los buques norteamericanos “Chicago” y “Atalante”, visitaron las obras del Puerto Militar, gracias al permiso especial concedido por el extinto ministro Rivadavia.

Los acompañaron en la visita a las obras marítimas los ingenieros Luiggi, Beltrami, Huergo, Cilley Villa y Moneta. Los visitantes examinaron el dique de carena, hasta sus cimientos, y luego pasaron a los talleres, enfermería, galería de toma de agua y edificios de depósito de aguas corrientes.

En la inspección a las obras de fortificación fueron atendidos por el comandante Allaria, mayor Lagos y demás oficiales del cuerpo de artillería de costas. De su visita a las obras quedaron muy agradablemente sorprendidos no teniendo idea de que estaban en construcción obras tan grandiosas y completas que, con la flota de acorazados, demuestran el adelanto del país que el almirante Schley visitó cuando era simple capitán de corbeta.

El ingeniero Luiggi, que ha sido nombrado miembro de la Real Academia de Ingeniería de Londres, en premio a los trabajos que ha realizado en Norte América, Italia y República Argentina, en los últimos veinte años, fue muy felicitado por los jefes y oficiales de la escuadra.

Reputan el Puerto Militar de Bahía Blanca como la obra de más importancia en su género realizada hasta hoy en la América del Sud”




3-Puerto Belgrano en las memorias del almirante Schley.

Tapa del libro “45 años bajo bandera” con las memorias del almirante Schley.

En ese verano de 1898, el almirante Schley y las dotaciones del Chicago y Atalante pasaron cinco días en el naciente Puerto Belgrano. Era un panorama inhóspito pero promisorio.

Schley, unos años antes, siendo contralmirante, había prohibido Argentina como lugar de licencia para los buques de la armada norteamericana por los altos índices de deserción de marineros estadounidenses que, tentados por la prosperidad de nuestro país durante el boom de la exportación de carne y la alta paga de los buques mercantes de nuestro país, optaban por abandonar sus unidades ante las pobres condiciones de vida en la armada yanqui.

En su libro autobiográfico “Forty five years under the flag” (45 años bajo bandera), editado en 1904, recordó nuestro puerto con el siguiente texto:

“Nuevamente, durante el mes de febrero de 1901, la escuadra visitó Puerto Militar, o, como se le conoce geográficamente, Bahía Blanca, a unas cuatrocientas millas al sur del Río de la Plata, donde el Gobierno argentino había establecido un Gran arsenal militar, con grandes talleres y almacenes, para el uso, cuidado y reparación de su flota.

En este punto se encontraba en proceso de construcción, pero ya terminado, bajo la dirección del Señor Luis Luigi -eminente y distinguido ingeniero italiano- uno de los diques secos más grandes del continente americano y capaz de albergar a los barcos más grandes a flote.

Las defensas del puerto, que incluían un sistema de minas cuidadosamente planificado, estaban prácticamente terminadas en el momento de la visita del escuadrón y eran tan formidables como para desafiar el asalto más valiente de un enemigo y calculadas para resistir con éxito el desafío más obstinado. de un escuadrón atacante.

Modernos cañones de gran potencia y calibre fueron instalados en emplazamientos construidos de conformidad con los sistemas más avanzados de Europa y América del Norte. Se recurrió a todos los artificios para ocultar su ubicación y proteger los cañones y sus servidores contra el fuego de artillería moderna. Estas formidables baterías estaban ubicadas de manera que cubrían y dominaban cada parte del estrecho canal que iba desde el mar hasta el puerto.

El señor Luigi tuvo mucho gusto en ilustrar a los oficiales sobre estas obras, para inspeccionar y explicar su construcción, zonas de incendio, métodos de construcción y radio de acción. Su trabajo había sido pensado con tanto cuidado y parecía tan completo que no dejaba nada que sugerir.

La visita, no carente de interés, proporcionó campo para muchas cosas, aunque en términos profesionales, y se consideró de tal valor que posteriormente fue objeto de un interesante informe para el Departamento de Marina”

A finales de este mismo año el almirante Schley dio por terminada su vida militar y una década después fallecía a los 72 años de edad. Sus restos reposan, junto a miles de héroes militares norteamericanos, en el Cementerio de Arlington.


Raúl Oscar Ifrán.


Referencias:

Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Winfield Scott Schley». Barcelona, España, 2004.

Revista “Caras y Caretas” 126 del 2 de marzo de 1901.

“Forty five years under the flag”. Winfield Scott Schley. New York D. Appleton and Company. 1904.





































martes, 19 de marzo de 2024

NUEVA GALERÍA DE VIEJAS TARJETAS POSTALES.

 

La tarjeta postal no es sólo un testimonio visual del ayer, un documento gráfico para la historia, es un nexo entre el pasado y el presente. Por medio de ella regresamos por las veredas del tiempo a nuestro barrio de la infancia, a la ciudad de nuestros primeros desvelos.

Más de una vez he manifestado mi pasión por las antiguas tarjetas postales de Punta Alta y Puerto Belgrano, pasión que me ha hecho emprender incansables búsquedas en la web. He localizado muchas, algunas en sitios impensables, como una página china de venta de objetos de colección. En determinado momento, fue como si la presencia de viejas postales se hubiera estancado. Aparecen, una y otra vez, siempre las mismas, las que todos tenemos y conocemos. Entonces, me tomé un descanso.

Hace unos días retomé la búsqueda de nuevo material. Pero lo estuve pensando y decidí cambiar el método de trabajo. Escogí en la configuración, como “región preferida para obtener resultados: Italia” y mandé en el buscador “Vecchie cartoline di Punta Alta”.

Fue como frotar la lámpara de Aladino.

Primero comenzaron a aparecer las imágenes harto conocidas, el Castillo de calle Pellegrini, el Chalet de Calixto Barbieri, Arroyo Pareja, la calle Irigoyen. De pronto, comenzaron a surgir postales que yo, sinceramente, no había visto hasta hoy.

Son las que, a continuación, comparto para que quien no las conozca las disfrute.



Esta tarjeta postal reproduce una escena de la esquina de Humberto y Urquiza. Es más moderna que aquella otra, icónica, donde aparecen en un día de lluvia los almacenes “El faro” y “La estrella”. En esta foto, la calle ya está asfaltada. Sobrevive el almacén “El faro” y se ve, a mitad de cuadra, el “Hotel Restaurante Las 14 Provincias”



Esta tarjeta postal, también de calle Humberto, es maravillosa por la actividad que se desarrolla en el momento mágico de la foto. Así recuerdo a la Punta Alta de mi infancia, cuando caminábamos con mi madre por el centro y a mí me parecía que estaba en medio de Nueva York. He debido retocarla un poco para quitar la espantosa marca de agua del vendedor, que ocupaba todo el centro de la postal. Lo he hecho con el programa “Photo Scape”, clonando áreas. Trabajé, les aseguro, con mucha responsabilidad para que, si la foto ha sufrido alguna mínima variación, no se haya perdido en nada el espíritu de la escena.




Todos sentimos un especial cariño por nuestra Plaza General Belgrano, porque de uno u otro modo ha estado ligada a nuestra vida a lo largo del tiempo. Me emocionó muchísimo hallar esta foto donde se aprecia, en la mitad, el viejo monumento al Creador de nuestra Bandera y una gran cantidad de árboles que apenas eran retoños.

El monumento, recuerdo, miraba hacia calle Brown, de modo que especulo que las calles que se ven en la parte superior son precisamente Brown en su encuentro con Irigoyen. La postal no estaba fechada pero calculo que debe ser de la década del 40. Recordemos que el monumento original fue erigido en 1935.


A continuación comparto dos fotos que sí hemos visto varias veces, pero no sé si con tanta nitidez.



Irigoyen y Colón. El cébre “Las mil moscas”




El Banco Nación en su emplazamiento original, enfrente del actual edificio, también en Rivadavia y Humberto.



Esta es una de las postales de la Base Naval que yo desconocía. Se titula “Casas de la Zona de Puerto Militar”. Gracias a otra postal con el mismo motivo sé que está datada en 1921. Esta imagen tuve que trabajarla para quitar el extenso logo en letras azules del vendedor, observen que no hay casi diferencias con el original.





Tarjeta postal de la cuadra de marineros en Puerto Militar de Bahía Blanca, hoy Puerto Belgrano, fechada en abril de 1923.



Otra foto del mismo edificio y, posiblemente, la misma fecha.



Inmigrantes llegando en tren al Cuartel de Artillería de Costas, hoy Batería, para sumarse a los trabajos.


Postal editada en 1949 como recuerdo de Puerto Belgrano.



Avenida del Puerto Militar en el año 1916.



Esta foto es bastante conocida. La comparto pues tiene una buena definición.


Espero que esta pequeña galería haya sido de vuestro gusto. Sigo buscando. Estoy practicando “Viejas postales de Punta Alta” en ruso, alemán, hebreo y chino. Hasta el próximo hallazgo. Que sigan bien.



Raúl Oscar Ifrán.

Punta Alta. Marzo de 2024.

domingo, 26 de julio de 2020

EL TRÁGICO ACCIDENTE FERROVIARIO DE 1940 EN CALDERÓN.


Vista actual de la Estación Calderón, partido de Coronel de Marina Leonardo Rosales.

1-Calderón en los 40. Una comunidad activa.

Según la Guía Kraft de 1942, Calderón, en ese momento localidad perteneciente al partido de Bahía Blanca, contaba con una población aproximada de 252 habitantes.
Era encargado de la policía Carlos Maccaroni. El jefe de Estación y encargado de la Estafeta de correos era el señor David Ugarte. La dirección de la Escuela Nro. 37 estaba a cargo de la señora Agustina G. de Ercoli.
Había varios almacenes y carnicerías. Publicitaron en esta guía, dentro de estos rubros, Juan García, Hnos. Mochen y Antonio Real. La principal actividad era la agropecuaria y a esto se dedicaban Juan Arnesina, Pedro Blanco, Abel Cattáneo, Fernández Ventura, Gerónimo Fernández, Manuel Fernández, Julián Fernández,  Dionisio García Pérez, Matías Llorens, sra. Sofía vda. de Harris, Hnos. Hoice, José Marelli, Pedro Minor, Antonio Orozco, Ángel y José Oteiza, Antonio Parodi, Máximo Pérez, Miguel Ruiz, sra. vda. De Ruiz, Alejandro Secchi, Sucesores de Cayetano Massi, Marcos Tarchisky y José Thebault. Este último tenía un importante establecimiento de ganadería.
El señor José Domínguez explotaba, en la década del 40, un taller mecánico en Calderón.
En el rubro “tambos” se destacaban José y Pedro Blanco, Sofía vda. de Harris, Ángel y José Oteiza, Antonio Parodi, José Pérez y Miguel Rodríguez.
Luis Foglia comercializaba plantas, frutales, adornos y flores en el vivero de su propiedad.


Impresionante vista del accidente ferroviario en estación Calderón. La Nueva Provincia.


2-Calderón en la crónica negra de las tragedias ferroviarias.

El 28 de Mayo de 1940, muy temprano, un automóvil guiado por el Sr. José María Anzorena intentó cruzar el Paso a Nivel de la Estación Calderón y se estrelló contra la locomotora, provocando un descarrilamiento con trágicas consecuencias.
Reproduzco, textualmente, el artículo publicado en la revista “La fraternidad” del 20 de junio de 1940.
“Con referencia al accidente ocurrido en la mañana del 28 de mayo ppdo., en las inmediaciones de la estación Calderón, próxima a Bahía Blanca, F.C.C., ratificamos lo que se ha publicado en los órganos de la prensa, de que el personal de la locomotora, entre el cual se encontraba el compañero Marcelino Getino, como foguista y el maquinista José Piervittori, son extraños en absoluto del mismo.
Con efecto, el causante del accidente, José María Anzorena, y que falleció, conducía un automóvil que fue a chocar al tren al pretender cruzar el paso a nivel, lado norte, de la estación Calderón.
Como consecuencia del choque descarriló el convoy, con excepción del coche comedor y seis dormitorios, que quedaron en las vías. El automóvil se destrozó completamente.
La Oficina de Informaciones  del Ministerio de Obras Públicas dio a conocer un comunicado, del cual reproducimos lo siguiente:
Alcanzan a 20 los heridos, de los cuales cuatro están graves y quedaron hospitalizados. Por lo que respecta al número e individualización de los muertos, se señala que esa tarea se ve dificultada  por cuanto no se ha dado término a los trabajos de remoción de coches y escombros que se efectúa con dos guinches y personal destacado al efecto.
En conocimiento del hecho, el secretario general de la Dirección General de Ferrocarriles, señor Eduardo Lovadina, el inspector general de explotación comercial, ingeniero Carlos E. Echegaray, el ingeniero Alfonso Amoroso, inspector general de explotación técnica y demás personal de la repartición, adoptó las medidas pertinentes para dar cumplimiento a las instrucciones impartidas por el mninistro de Obras Públicas al director general, ingeniero Arturo Noni.
En primer término se dispuso que partiera desde Bahía Blanca con destino a la estación Calderón un tren de auxilio, destacándose otro a las 10.40 desde Olavarría. A las 10.15 partió de Bahía Blanca un tren especiual que llegó a las 11 horas al lugar del accidente, para emprender regreso a las 12, conduciendo heridos y los pasajeros de los coches dormitorios.

Fotografía del accidente de "El Atlántico"

Varios otros heridos y pasajeros llegaron a Bahía Blanca en automóvil.
Telegráficamente se ordenó al inspector Federico Verdier, que viajaba por razones de servicio a Olavarría, se trasladara inmediatamente a la estación Calderón, a la que llegó en horas de la tarde.
Esta noche viajará con destino al lugar de los sucesos una comisión de técnicos integrada por el jefe de la primera sección de contralor ferroviario, ingeniero José Sampietro, el segundo jefe ingeniero Julio Delpino, el inspector general de explotación técnica ingeniero Alfonso Amoroso, los técnicos mecánicos Aldo Cartocci y Jorge Figueroa.
Dicha comisión tendrá a su cargo la tarea del levantamiento del correspondiente sumario.
Informaciones recibidas en la Dirección General de Ferrocarriles se establece que el número de muertos que  en el primer momento se estimó mayor, sólo alcanza a cuatro, siendo ellos el conductor del automóvil, señor José María Anzorena, los estafeteros Juan Julio Barrera y J. Robles y un pasajero de segunda clase, que no ha sido identificado qún pero que se supone sea un señor Paz.
Con motivo del hecho, y como ocurre en casos análogos, el conductor y el foguista fueron detenidos y conducidos ante el juez federal de la ciudad de Bahía Blanca, prestando declaración y asumiendo su defensa el Dr. Martella.
Inmediatamente fueron puestos en libertad, porque no existía mérito alguno para su detención.
La sección Ingeniero White (S) deja constancia de la gentileza del Dr. Martella y de los diarios “El Atlántico” y “La Nueva Provincia” por las fotografías del accidente, que cedieron y que ilustran estás páginas.

Obreros trabajando en el lugar del accidente. Foto de La Nueva Provincia.

Fuente
Anuario Kraft 1942.
Revista “La Fraternidad” 20 de junio de 1940.