viernes, 14 de febrero de 2025

BROTE DE VIRUELA EN PUNTA ALTA 1936. Según el Boletín Sanitario del Departamento Nacional de Higiene.

 

1-El Departamento Nacional de Higiene y su Boletín Sanitario.


                                  Portada del Boletín Sanitario número 1 del Departamento Nacional 
                                 de Higiene que contiene el informe sobre el brote de viruela negra en 
                                                                          Punta Alta en 1936.


El 30 de septiembre de 1891, por Ley 2829, quedó constituído El Departamento Nacional de Higiene, a cargo de todas las cuestiones relativas a la higiene y la salud Pública de la República. Tenía facultad para proponer soluciones, investigaciones y medidas relativas a este tema. Ordenaba inspecciones sanitarias en los Puertos y Hospitales y vigilaba el ejercicio de la medicina y la farmacia. Lo constituían un presidente y un número de vocales que dependía del presupuesto general. Admitía miembros honorarios designados por el Poder Ejecutivo.

En enero de 1937, por iniciativa del doctor Carlos Alberto Alvarado, el Departamento Nacional de Higiene comenzó a publicar el Boletín Sanitario. En este número inicial apareció el tema de un brote de viruela negra en la ciudad de Punta Alta. Este tema fue ampliamente tratado en la revista “El Archivo”, número 22, publicación del Archivo Histórico Municipal de Punta Alta. A modo de dato complementario reproduzco textualmente el contenido del Boletín Sanitario número 1.

En la página 69, el Boletín exponía el peligro latente de epidemias durante la campaña de repatriación de prisioneros de la guerra del Chaco, librada por Paraguay y Bolivia entre 1932 y 1935. Los campamentos de prisioneros habían sido levantados en La Quiaca y, según el artículo, las condiciones sanitarias no eran las óptimas. En este lugar, un marinero argentino se habría contagiado de viruela y al reintegrarse a su unidad en Puerto Belgrano habría iniciado un foco epidémico.



2-El brote de viruela en Punta Alta en el primer Boletín Sanitario.


      Tarjeta postal del Hospital Naval de Puerto Belgrano fechada en 1924, unos años antes de la epidemia.
                       En sus pabellones fueron tratados algunos de los pacientes afectados por el mal.     


“VIRUELA EN PUNTA ALTA.


A raíz de un foco de viruela aparecido en la localidad de Punta Alta (Provincia de Buenos Aires), el Departamento Nacional de Higiene adoptó las siguientes disposiciones (las autoridades sanitarias de la Provincia tuvieron a su cargo las medidas inmediatas sobre el foco): Buenos Aires, mayo 18 de 1936.

Vista la difusión alcanzada por la epidemia de viruela en la localidad de Punta Alta, Provincia de Buenos Aires, y Considerando: Que corresponde al Departamento Nacional de Higiene arbitrar los recursos de policía sanitaria tendientes a evitar la propagación de la epidemia por los medios de transporte que caen bajo jurisdicción federal, y de acuerdo a lo establecido en el artículo 104 de la reglamentación de Higiene de los Ferrocarriles, de fecha 10 de mayo de 1914; Que el artículo 2do. De la ley orgánica del Departamento Nacional de Higiene establece que es el encargado de proponer al Poder Ejecutivo las medidas conducentes a salvaguardar la higiene y la salud pública; Que mientras el Poder Ejecutivo de la Nación adopte las medidas pertinentes frente a la situación planteada es imprescindible poner en vigencia las medidas que se aconsejan, “


3-Policía sanitaria en los trenes de Punta Alta.


       Apeadero del Ferrocarril de Rosario a Puerto Belgrano en 1922. Allí no se 
       expendían boletos pero estaba en el foco de la tormenta y bajo los estrictos
       controles de policía sanitaria.  


“El Presidente interino del Departamento Nacional de Higiene Resuelve: 1ro. Las Empresas de Ferrocarriles que levanten pasajeros en las localidades de Punta Alta, provincia de Buenos Aires, no expedirán boletos sin la previa presentación de un certificado de vacunación expedido por autoridad sanitaria; y los guarda-trenes exigirán, como condición indispensable para la continuación del viaje, conjuntamente con la presentación del boleto, el mismo certificado de vacuna. 2do. Las mismas Empresas de Ferrocarriles confeccionarán una lista de los pasajeros con la indicación del destino de los mismos, exigiendo además la declaración del domicilio de la localidad adonde se dirigen a efectos de que las autoridades sanitarias puedan mantener la vigilancia sobre los mismos. 3ro. Solicítese la aprobación de la presente al Poder Ejecutivo de la Nación, comuníquese a la Dirección General de Ferrocarriles, a las Empresas Ferroviarias, tomen conocimiento Profilaxis General Interna y sección Higiene de los Ferrocarriles, y archívese. Firmado por Carlos Alberto Alvarado y José María del Campo”.


4- Punta Alta enciende las alertas sanitarias de un país.


          Estadística de casos de viruela negra implementada por el Departamento
          Nacional de Higiene a partir de los casos registrados en Punta Alta.


“La aparición de estos focos dio motivo a un estudio sobre el estado de susceptibilidad a la viruela en que se encontraba la población del país, a raíz del cual la autoridad sanitaria se vio en la necesidad de dar la voz de alarma, iniciando una intensa campaña de propaganda en pro de la vacunación antivariólica, que culminó con el Decreto del Poder Ejecutivo que se transcribe en la página 52 (1). Con fecha 19 de mayo se dirigió a las autoridades sanitarias de las Provincias la siguiente nota:

Buenos Aires, mayo 19 de 1936. Señor Presidente del Consejo de Higiene. S/D. La aparición de algunos focos de viruela en el interior del país y la posibilidad de que esos focos puedan extenderse, obliga a este Departamento a dirigirse a usted imponiéndole de la conveniencia de intensificar la vacunación antivariólica, para lo cual este Departamento está en condiciones de proporcionar la vacuna en la cantidad que sea necesaria.

Ya este Departamento tuvo oportunidad de emitir su opinión a propósito de algunos casos producidos en el sur de la provincia de Buenos Aires y señaló, como punto previo, la absoluta necesidad de coordinar la acción sanitaria contra esa enfermedad, que tiene un recurso preventivo tan seguro como es la vacuna antivariólica y de aplicación tan sencilla que puedo repetir aquí que la profilaxis de la viruela, más que un problema sanitario es un problema administrativo de muy fácil solución.

Lo importante es que los órganos encargados de la vacunación actúen en forma enérgica e ininterrumpida, ahora mismo, pues la verdadera profilaxis de la viruela debe hacerse cuando no hay viruela.

En otra oportunidad el Departamento manifestó que la acción de las autoridades sanitarias no pueden llegar hasta cada uno de los rincones de nuestro país, por la vastedad de su territorio, que para allí deben saber bastarse los organismos primarios, “capilares”, por así decir, de cada lugar: autoridades locales, municipales, escolares, etc.; las maestras saben ser excelentes vacunadoras y basta enseñarles una vez para que aprendan la pequeña operación que luego aplicarán con verdadera devoción.

El Señor Presidente, teniendo en cuenta las razones que dejo enunciadas y otras que le sugerirá su ilustrado criterio, compartirá la lucha contra el mal, evitando el grave riesgo que significa la posibilidad de un brote dentro de su jurisdicción.

Al agradecer a usted, en nombre de los altos intereses de la salud pública de todo el país, la acogida que dispense a nuestro requerimiento, me es grato saludarle con las seguridades de mi más distinguida consideración. Firmado Carlos Alberto Alvarado y José M. del Campo”.


  1. Decreto disponiendo la revacunación antivariólica obligatoria.


5-Campaña intensiva de vacunación y revacunación antivariólica.


    Sala de Primeros Auxilios de Punta Alta donde se desarrolló una actividad casi
              heroica en la atención de los enfermos afectados de viruela negra.


“DISTRIBUCIÓN DE VACUNA ANTIVARIÓLICA.


Durante el primer semestre del año 1936 fueron distribuidas en el territorio de la República 1.061,385 dosis y fueron remitidas a la República del Paraguay 20,000.


PROVINCIAS. BUENOS AIRES. VIRUELA Y VACUNACION ANTIVARIOLICA.


En el mes de febrero del año en curso se comprobaron los primeros casos de viruela en Punta Alta, localidad separada por las líneas del ferrocarril de Puerto Belgrano y distante 24 kilómetros de la ciudad de Bahía Blanca.

El primer enfermo origen de este foco fue un marinero conscripto que llegó a dicha localidad en período de incubación. El número de casos registrados fue de 33, aparecidos en 5 brotes sucesivos. La forma clínica predominante fue la de viruela discreta, observándose algunos casos de viruela confluente, hemorrágica, varioloides y fiebre variolosa. El número de fallecidos fue de 4.

Los primeros enfermos fueron atendidos en sus propios domicilios y luego internados en la Sala de Primeros Auxilios(2); los restantes en un local que se habilitó ex profeso, con capacidad para 40 camas(3).

Con la eficaz colaboración de la Municipalidad, de la Asistencia Pública y del cuerpo médico de Bahía Blanca se realizó una intensa campaña de vacunación en todo el partido.

El 1ro. De noviembre ppdo. Aparece un nuevo caso en la ciudad de Avellaneda. La enferma, una niña de seis años, procedía de Gualeguay y había llegado con su enfermedad en período de incubación. Diez y seis días después se enfermó la madre. Ambos casos fueron internados en el Hospital Muñiz.

Desde la comprobación del primer caso se prosigue una intensa vacunación entre la población de la ciudad y numerosas villas circundantes.

La epidemia de Punta Alta determinó la necesidad de realizar una vacunación y revacunación en todo el territorio de la Provincia, medida que se ha venido llevando a cabo durante todo el transcurso del año, con la decidada cooperación de las autoridades municipales, establecimientos sanitarios, Cuerpo Médico Escolar y de Policía y médicos particulares.

El Conservatorio de Vacuna, intensificando en gran escala su producción habitual, ha suministrado la vacuna utilizada, habiéndose hasta la fecha distribuido dos millones cien mil dosis. Esta cifra habla por sí sola sobre la importancia de la tarea efectuada y permite establecer el alto porcentaje de vacunados en la Provincia de Buenos Aires”.


  1. Actual Hogar Municipal del Anciano.

    1. Actual Casino de la Policía de Establecimientos Navales en el camino estratégico a Baterías.


6-El año que vivimos en peligro.


     Una muy bella imagen del centro de la ciudad de Punta Alta en una fecha muy próxima a la de la epidemia
     de viruela negra.


La información vertida en este Boletín Sanitario nos permite apreciar el enorme temor que despertó el brote de viruela en Punta Alta ante la posibilidad de una epidemia y la velocidad de reacción para arbitrar las medidas que minimizaran el peligro. Vemos que se estableció un control policial sobre las entradas y salidas con epicentro en Punta Alta, la implementación de un censo de casos de viruela en todo el país y una campaña intensiva de vacunación y revacunación con la promulgación de decretos que las hicieran obligatorias.

Nuestra población afrontó con gran entereza esta crisis y lo hizo por sus propios medios, ya que el Hospital Policlínico de Bahía Blanca se negó a recibir a nuestros enfermos. Punta Alta estuvo, hasta que se declaró el fin de la epidemia de viruela negra, en un estado de cuarentena estricto: con comercios cerrados, prohibición de reuniones públicas y estricta vigilancia lindantes con la discriminación.


Fuentes.

Revista “El Archivo” Nro. 22 Octubre 2009 Publicación del Archivo Histórico Municipal de Punta Alta.

Boletín Sanitario Nro. 1 Buenos Aires, enero de 1937. 1 Departamento Nacional de Higiene.

“Cuando la peste llegó a Punta Alta” La Nueva, 22 de abril de 2006.


Raúl Oscar Ifrán. 2025.

sábado, 18 de enero de 2025

EL REGISTRO CIVIL DEL PUERTO MILITAR. ¿UN AVANCE CONTRA LA SOBERANÍA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES?

 

El primer nacimiento y el primer casamiento registrados bajo la autoridad militar.


1- Familias de civiles en el ambiente de los puertos y cuarteles.


Tarjeta postal que representa la llegada de inmigrantes, por medio del tren, al Cuartel de Artillería de Costas a principios del siglo pasado.


En los inicios del siglo XX, en la zona del Cuartel de Artillería de Costas, a la sazón comandada por el teniente coronel Angel P. Allaria, vivían unos cuantos obreros civiles con sus familias, la mayoría, inmigrantes. Se trataba, en casi todos los casos, de lavanderas, albañiles, carpinteros, herreros y hortelanos, sobordinados indirectamente a la autoridad militar. Habitaban las casas previstas para la maestranza dentro de la comandancia.

Este personal civil, afectado a los trabajos de construcción del cuartel, iniciados en 1898, inscribían sus nacimientos, casamientos y defunciones en la oficina del registro civil de Bahía Blanca, a media hora de tren desde el Puerto Militar. No había otra alternativa.

Las autoridades militares no tenían injerencia en estos trámites. Al menos, no la tuvieron hasta noviembre de 1903.


2- El niño que vino con un Registro Civil bajo el brazo.


La estación del ferrocarril Sud en Puerto Militar en 1903. Media hora de viaje en             tren era el modo de llegar al Registro Civil de Bahía Blanca para anotar                                         nacimientos, casamientos o defunciones.


El día 22 de noviembre de 1903, el jefe del Cuartel de Artillería de costas dispuso que un nacimiento ocurrido el día anterior fuese constatado por el contador del cuerpo. En la confección del acta correspondiente colaborarían dos oficiales de baja graduación. Ellos eran los tenientes del ejército Ernesto R. Zavaleta y Lorenzo Torrealday. El cuartel de artillería de costas dependía de la órbita de esta fuerza.

Estas atribuciones surgían de la interpretación de una vieja disposición que otorgaba status de oficiales de registro civil a los contadores y comisarios bajo bandera a bordo de buques. Cualquier puerto, cuartel o recinto militar estaba equiparado a un buque de guerra en navegación. Dicho cuerpo estaba a las órdenes del ministerio de marina, pero bajo el comando de jefes y oficiales del ejército. No existían reparos a la vista para que aquel contador no asumiera la cuestión de competencia. Recién en 1909 entró en vigencia un nuevo reglamento de servicios a bordo, que sólo reconocía estas atribuciones en casos de una defunción.

El acta de nacimiento se levantó en una hoja oficio, pues carecían de los formularios reglamentarios al tratarse del primer caso. El ciudadano recién venido al mundo era varón. Sus padres eran de nacionalidad italiana. Fue inscripto como Juan Julio Zanotto. Como detalle anecdótico cabe aclarar que recibió el segundo nombre como homenaje al contador a cargo de las actuaciones.

Esta acta fue airadamente rechazada por el registro civil de Bahía Blanca que no le reconoció legalidad al sostener que la “autoridad militar” no tenía “autoridad civil”. El registro civil de la Capital de la República, donde supuestamente se guardaban todos los archivos referidos a la nacionalidad, a través de su director, también desconoció el trámite al no tener competencia sobre un expediente levantado en territorio extraño a la jurisdicción de la ciudad de Buenos Aires. Ante esta situación el jefe del cuartel, en persona, remitió el acta de nacimiento del niño Zanotto al ministerio de marina a los fines a que hubiere lugar.

En estas circunstancias, el presidente Roca y su ministro de marina, capitán de navío Onofre Betbeder, emitieron, el 11 de abril de 1904, el decreto de creación de una oficina de Registro de Estado Civil para la zona de Puerto Militar. Una solución salomónica a un conflicto de competencias, poderes y jurisdicciones.

El niño Zanotto lo hizo, diríamos hoy.


3- Un decreto que “avanzaba” sobre la soberanía de la provincia.


Edificio de Correos y Telégrafos del Puerto Militar, el 25 de mayo de 1903. A este edificio se sumó, luego, el servicio de Registro Civil.


El texto del decreto, fechado el 11 de abril de 1904, expresaba lo siguiente:


" Atento a las dificultades surgidas en la aplicación de la Ley de registro de estado civil dentro de la zona del Puerto Militar que, por ser territorio federal escapa a la jurisdicción de las autoridades de la provincia de Buenos Aires y a fin de evitar que en cada caso ocurrente sea indispensable la intervención de los jueces para la aplicación, se hace necesaria la creación de una oficina con aquel objeto, dependiente de las autoridades federales , cuya dirección por sus responsabilidades inherentes a exigir residencia inmediata en la persona llamada a desempeñarla, debe encomendarse a la primera autoridad militar, designaciones que a la vez de llenar aquellas exigencias, no es onerosa para el erario nacional ;

El Presidente de la República, DECRETA:

Créase una oficina de Registro de Estado Civil para la zona del Puerto Militar, bajo la dirección del jefe de la misma, o quien haga sus servicios , debiendo proceder en un todo de acuerdo con la ley número 1565 de creación del Registro de Estado Civil , auxiliado en talles funciones por el contador respectivo . "


Posteriormente, el decreto se publicó en el Boletín Oficial de la Nación como correspondía, pero nunca fue comunicado a la prensa, motivo por el cual tuvo escasa divulgación y conocimiento. De esta manera se otorgó funciones de registro civil a la armada, a cargo del Puerto Militar, atendido exclusivamente por personal de la marina. El capitán Betbeder, desde su ministerio, ampliaba así el espectro de poder de sus camaradas de armas.

Aquella acta levantada inicialmente en las baterías de defensa costera, luego de tantas idas y venidas, pasó a la jefatura del Puerto Militar y, con el número uno del registro, quedó confeccionada del siguiente modo:


República Argentina. Departamento de Marina. Acta número uno. En Puerto Militar, a quince días del mes de mayo de mil novecientos cuatro, ante mí, Oficial Contador de la Armada, encargado del Registro Civil de la zona militar: Santiago Zanotto, de treinta y dos años, casado, italiano, domiciliado en la Comandancia del Cuerpo Artillería de Costas, hijo de Domingo Zanotto y de Catalina Bertoni, declaró: que el día 21 de noviembre del año (1903) mil novecientos tres a la una y treinta minutos a.m., nació el varón Juan en su domicilio, a quien ví, hijo legítimo de él y de Agustina Zalla, de veintiocho años, italiana, hija de Juan Zalla y de Isabel Zalla. Leída el acta la firmó conmigo el declarante y dos testigos: Carlos Gal de cuarenta años de edad, casado y domiciliado en el Cuartel de Artillería de Costas y Clemente Abeniacar, de treinta y cinco años de edad, casado y domiciliado en este Puerto Militar. Firmas de Santiago Zanotto. Carlos Gal. Clemente Abeniacar. Ante mí: Exequiel J. Salcedo. Hay un sello que dice: Jefatura Puerto Militar. Contador”


Según el señor Julio A. Quesada, autor del libro “La soberanía nacional en las provincias (Un libro argentino)” este decreto violaba abiertamente la soberanía de la provincia de Buenos Aires. Entendía que el Poder Ejecutivo de la Nación imponía por decreto la aplicación de la ley nacional del registro civil, que sólo tenía efectos para la Capital de la República y territorios nacionales, en un territorio provincial. El decreto otorgaba la correspondiente competencia a la primera autoridad militar, como si ella fuera la única, y como si la jurisdicción provincial de Bahía Blanca no estuviera en aptitud de implementar una oficina en Punta Alta, para salvar la enorme distancia que separaba las baterías, el arsenal, el puerto y el pueblo de aquella ciudad en una época en que no era cosa sencilla ir de un punto al otro.

Para Quesada era cosa curiosa que un jefe naval tuviera facultades para realizar, por ejemplo, un enlace matrimonial, funciones a su juicio inadecuadas para un oficial militar de alto rango que se distraería, de este modo, de sus preocupaciones específicas, alternando las horas de guardia, sextante y prácticas de tiro en los grandes acorazados con la graciosa función de hacer votos por la felicidad de los novios.

Sin embargo, la cercanía de este nuevo servicio, significó un alivio y una comodidad para los sufridos primeros habitantes de tan inhóspita región que, según el último censo, sumaban ocho mil almas. Así lo confirma la siguiente acta, la del primer matrimonio celebrado en el Registro Civil del Puerto Militar:


República Argentina. Departamento de Marina. NÚMERO UNO: En Puerto Militar, a los diez y ocho días del mes de diciembre de mil novecientos cuatro, ante mí, oficial encargado del Registro Civil, comparecieron don Jaime Rosell, de veintiocho años de edad, oriental, hijo de Narciso Rosell, de nacionalidad español, jornalero y domiciliado en Montevideo, y de doña Luisa Itagnaro, italiana y domiciliada en el mismo lugar; y doña Facunda Caraballo, de treinta y cuatro años de edad, de nacionalidad argentina, hija de Baldomero Caraballo (fallecido) y de doña Pilar Muñoz, y casada anteriormente con don Lorenzo Ingani. Previa lectura de los artículos cincuenta, cincuenta y uno y cincuenta y tres de la ley de matrimonio, interrogué a don Jaime Rosell si quería por su esposa y mujer a doña Facunda Caraballo y si él se otorgaba por su esposo y marido y habiendo contestado que sí, interrogué a doña Facunda Caraballo si quería por esposo y marido a don Jaime Rosell y si ella se otorgaba por su esposa y mujer, y habiendo contestado también que sí; yo, el infrascripto oficial encargado del Registro Civil y en ejercicio del Ministerio de que ella me inviste declaro que don Jaime Rosell y doña Facunda Caraballo quedan unidos en legítimo matrimonio. Fueron testigos don Juan Iglesias, de veintiséis años, español y don Natalio Pereyra, de treinta y siete años, argentino, ambos domiciliados en Punta Alta. Leída que fue esta acta a los interesados y no habiéndose hecho observación alguna, la firmaron con los testigos ante mí, de que doy fe.- Jaime Rosell. -Por no saber firmar Facunda Caraballo, Francisco Villalba. J. Iglesias. Natalio Pereyra. Emilio J. Castaing. Hay un sello que dice JEFATURA PUERTO MILITAR. CONTADOR”


Es de esperar que tanto el niño Julio y los novios Jaime y Facunda hayan sido muy felices y hayan comido muchas perdices. No viene al caso y no tiene nada que ver con la historia, pero mi nacimiento también fue registrado, hace más de setenta años, en el Registro Civil de Puerto Belgrano.


                   Vista panorámica de Punta Alta entre años 1904 y 1907.


Raúl Oscar Ifrán.


Fuente 

“La soberanía nacional en las provincias (Un libro argentino)” Julio A. Quesada. 2da. Edición. Buenos Aires. Talleres Gráficos de L.J. Rosso y Cía. 1917.




martes, 14 de enero de 2025

LA POESÍA SOCIAL DE RICARDO ZABALZA ELORGA EN PUNTA ALTA.

                    Una rica obra perdida en la bruma del tiempo.


La carta que Ricardo Zabalza Elorga escribió a su esposa el día en que lo fusilaron.


Acaso, el escrito más conocido de Ricardo Zabalza Elorga sea su “carta de capilla”, la carta de despedida que le escribió a su esposa Obdulia Bermejo el mismo día que lo fusilaron.


Febrero 24 de 1940.

Mi queridísima Obdulia

unos renglones para darte una mala noticia. He sido juzgado por los tribunales correspondiéndome la última pena. Ignoro cuál será mi suerte, pero vale más estar preparado para lo peor. Los antecedentes de otros amigos, no son para sentirse demasiado optimistas y yo he mirado siempre esta eventualidad con valor y serenidad y así deseo que lo hagas tú. Tienes una labor grande que cumplir al lado de nuestro hijo que es el criarlo y educarlo sí, contra las esperanzas que todos podemos formularnos. Me tocará a mí estar eternamente ausente de vuestro lado. La vida es lucha y el perderla no es más que un accidente en el combate. Por eso hay que estar siempre listos para afrontarlo. 

Os escribo estos renglones a vuela pluma. Los ampliaré más adelante con nuevas impresiones, ¿optimistas? ¿pesimistas? Veremos. Recibe muchos besos de quien ahora es tuyo y de nuestro pequeño Ricardo”

No hubo tiempo para más. Horas después era fusilado junto a otros republicanos en las tapias del Cementerio del Este, en Madrid. Diez años atrás había partido de la Argentina, de la ciudad de Punta Alta, provincia de Buenos Aires, donde había sido maestro de escuela, dirigente obrero, gestor cultural, editor de la revista “Impulso” y un luchador incansable y vigoroso en pos de la dignificación de los trabajadores, a sumarse a los quehaceres de la Segunda República Española.

Fue un escritor del pueblo, muy fino, muy culto y enérgico. En Punta Alta dejó notables editoriales y encendidos poemas que, lamentablemente, se han perdido en la bruma de los años.

Mi intención, en este artículo, es rescatar y reflotar algunos de esos versos.


1- Un poeta del pueblo en Punta Alta.


Ricardo Zabalza Elorga trabajando en su despacho, en la Segunda República, en la década de 1930.


Ricardo Zabalza Elorga había nacido en Navarra en 1898. Contemporáneo de la ciudad de Punta Alta. Tras estudiar magisterio emigró a Argentina, arribando en 1913. Realizó numerosos y variados trabajos y en 1919 se estableció en Bahía Blanca. No tardó nada en sumarse a las luchas sindicalistas que se multiplicaban en la región tratando de mejorar las condiciones laborales de los obreros. Era un dirigente con mucho carácter y personalidad. En 1921 ingresó como profesor en la escuela “Domingo Faustino Sarmiento” ubicada en Luiggi 166 de Punta Alta. Con el tiempo, se convirtió en su director.

Paralelamente a su actividad docente se sumó al Centro “Libertad”, con sede en calle 25 de mayo 646, editores de la revista “Impulso”, una publicación de neto corte socialista que, en su eslogan, se proclamaba antifascista y antiimperialista.

La revista era un mensuario de alrededor de treinta páginas, el número suelto costaba veinte centavos y la impresión estaba a cargo de la imprenta “La Nueva Comuna” ubicada en Urquiza y Humberto. Gozó de mucho prestigio a nivel nacional. Muchos escritores de renombre firmaron artículos especiales, como Luis di Filippo, Juan Lazarte, Rodrigo Soriano, Pedro Godoy, entre muchos otros.

Zabalza Elorga escribió en las páginas de esta revista hasta 1929. En 1930 regresó a España y rápidamente alcanzó puestos de importancia en la organización de la Nueva República. Al término de la Guerra Civil fue apresado y, en febrero de 1940, fusilado.

Los poemas que comparto a continuación son obra de Ricardo Zabalza Elorga. Tenemos el privilegio de que fueron escritos en Punta Alta. Es el legado tangible que nos dejó como herencia de su paso por nuestra comunidad.


       El Colegio Sarmiento de Punta Alta en calle Luiggi al 100. La foto es de una         década anterior al paso de Zabalza que, en este Centro Educativo, fue primero          maestro y luego director.


2-La vorágine.


En la revista “Impulso” número 3 de agosto de 1928, una edición especial contra la guerra y las causas que la originan, encontramos en la página 9 un escrito en prosa firmado por R.Z, reconocible como obra de Ricardo Zabalza, bajo el título de “El símbolo de la victoria”.

“En el cuartel general se celebra ruidosamente la terminación de la guerra. ¡Al fin concluyó aquel vivir de ratas acorraladas en las trincheras llenas de barro! No más espectáculos infernales de asaltos nocturnos bajo el relámpago de las granadas, entre gritos de rabia y ayes de dolor. Se acabó todo” dice Zabalza en el primer párrafo.

No es fácil encontrar escritos de Ricardo Zabalza Elorga, ni siquiera en España, de modo que estos pantallazos de su pluma son verdaderos privilegios que tenemos en la ciudad de Punta Alta. En el mismo número de esta revista, a doble página 16 y 17, encontramos el poema “La vorágine” que transcribo a continuación.


                 Portada del Nro. 3 de "Impulso" Punta Alta. Agosto de 1928.


LA VORÁGINE.


Plan! Plan! Plan! Plan! Rataplan!

Pasan, pasan, como un río, por millares y millones,

en hileras incontables, regimientos y escuadrones

de los hombres que se van

arrastrados por la guerra.

Pasan, pasan los soldados, rataplán!

Las ciudades y villorios, las llanuras y la sierra

sin los mozos más garridos, sin los más fuertes varones quedarán.

Mas, los vítores y aplausos, las fanfarrias y los cantos,

el gemido de las novias y los llantos

de las madres y los viejos, fácilmente ahogarán.

Plan!Plan!Plan!Plan! Rataplán!

Pasan los soldados. Orgullosos los mandones

los contemplan mientras ruedan

sórdamente por el piso los mortíferos cañones

y sonríen los “tapados” poderosos que se quedan,

viendo aquellos desdichados que se van

embriagados de aleluyas,

a luchar por unas tierras que jamás han sido suyas

y a morir por una gloria que jamás disfrutarán.

Plan!Plan!Plan!Plan!Rataplán!

Plan!Plan!Plan!Plan!Rataplán!


Ya ha tres años que en los campos de batalla

siega y siega, noche y día, sin descanso la metralla

existencias promisorias, vidas cándidas y en flor,

ya ha tres años que no hay risas en las calles silenciosas

ni parejas amorosas

en los parques, ni canciones a la vera de las rejas

ni coloquios al amor de los dinteles,

ni dan rosa los vergeles,

ni cosechas las campiñas desoladas

por la ausencia del trabajo productor.

Sólo hay sombras, muchas sombras enlutadas,

con las almas destrozadas,

bajo el peso inaguantable de la angustia y el dolor.

Sólo hay sombras... viejos, niños y mujeres...peregrinos

del espanto que se escapan a través de los caminos

¡sin saber siquiera adónde!

¡sin saber siquiera adónde!

Perseguidos y aventados por el hambre y el terror.

Sólo hay cruces, muchas cruces,

que iluminan los obuses

con siniestro resplandor!


Las idílicas praderas

hoy son páramos sombríos

están llenas de cadáveres y sangre las riberas

de los ríos

y los hombres no son hombres, sino hienas y chacales

que se acechan desde el aire, sobre el mar en el abismo

para hundirse mutuamente con sadismo

bayonetas y puñales

entre medio de estampidos infernales

y alaridos de rencor.


Ya ha tres años que la Tierra

es el reino alucinante de la guerra

y aún azuzan los tiranos

asesinos, inhumanos,

las jaurías de la muerte, la locura y el horror.


Más, teñidas con la sangre que empapaba las fronteras

se volvieron todas rojas, todas rojas, todas rojas las banderas

y, luchando ferozmente en aquel vértigo maldito

comprendieron los soldados que era ¡Madre! Siempre el grito

que, en cien lenguas, balbuceaban todos ellos al morir.

Y pensaron, por primera vez pensaron

¿Por qué siendo tan iguales sus ternuras y amarguras,

sus penurias, sus desgracias y sus males

tal afán en destrozarse y combatir?

Y cesaron por encanto

las mortíferas jornadas

de la muerte y el espanto.

Y en el campo del horror y la matanza

se oyó un grito luminoso de esperanza

-¡Camaradas, camaradas,

ya no somos enemigos sino hermanos

¡Basta ya de asesinar y destruír!

No más penas ni cadenas,

mueran, mueran los tiranos

que nos mandan combatir!!

Y dejaron por millares las trincheras

y a su frente enarbolaron confundidas las bandera

que eran rojas, todas rojas,

todas ellas semejantes como fueron las congojas

que se vieron obligados a sufrir.


Ahora apunten a otra parte los cañones,

a los sitios bien seguros, donde estaban los mandones,

y con ellos, entre orgías y placeres, los gusanos

de la guerra, los hediondos mercaderes

asesinos y cochinos,

todos juntos, mercachifles y tiranos.

¡Cómo escapan a través de los caminos

a poner en salvaguardia sus pellejos!

Ah, cobardes, ¿Dónde estaban los alardes

que mostraban desde lejos,

cuando, nunca satisfechos, ordenaban

avanzar a todo trance o resistir?


Se ha extinguido ya el rumor de los tambores

y otra vez en las campiñas hay cosechas

y hay amores

en los parques, y hay endechas

a la vera de las rejas y dinteles

y dan flores los vergeles

mas los hombres que producen y que sueñan, previsores

aún conservan las banderas

que empaparon con la sangre derramada en las trincheras

como símbolo bendito de la Tierra sin fronteras

que atalaya el porvenir!!


3- Tragedias vulgares.



                            Portada de "Impulso" de noviembre de 1928.


En el número fechado en noviembre de 1928, dedicado al anarquista Simón Rodowitzky, condenado a prisión por tiempo indeterminado en el Presidio de Ushuaia por el asesinato del Coronel Falcón, hay otro poema de Ricardo Zabalza titulado “Tragedias vulgares”, dedicado a Álvaro Yunque, poeta del pueblo.


TRAGEDIAS VULGARES.

A Álvaro Yunque, poeta del pueblo.


Mañana triste, brisa perfumada,

la mar como un lago, deslumbrante el sol,

desborda la playa de luz y de risas,

las barcas se alejan, canta el pescador.


De pronto, a lo lejos, sombría galerna

el cielo oscurece, se ahoga la voz

del canto...las olas arrojan despojos

ay, de las barquillas que el mar sorprendió.


Noche. Entre las sombras a los pozos bajan

oscuros mineros en racimo audaz

y avanzan a tientas por las galerías

que llenan efluvios del grisú mortal.


Hay un sordo ruido, niños y mujeres

a las bocaminas alocados van,

los picos febriles remueven escombros

¡muertos y más muertos!¡todo inútil ya!


¿Qué pasa? Corramos, la gente se agolpa.

Un obrero yace de un andamio al pie

sangrando lo llevan “Sigan el trabajo”

grita el contratista, sin fijarse en él.


¡nos dejaste solos!¿Qué haremos ahora?

Gime ante el cadáver la pobre mujer.

Rezan una viejas, tres chicos sollozan

y allá en su cunita sonríe un bebé.


Decid, compañeras de mirada triste,

¿por qué vuestro rostro tan pálido está?

-La fábrica sabe, pregunta al prostíbulo,

en el conventillo te lo explicarán.


No había trabajo. Fue invierno. Estaban

sin pan nuestros hijos, sin lumbre el hogar!

Protestó con otros y me lo mataron,

ah, perros malditos, ya lo pagarán.


Así, cuántas vidas deshechas y truncas,

cuántas injusticias y cuánto dolor,

trabajo, riquezas, lágrimas del pobre,

oh qué amarga cosa para alguno sois.


4- La perdida.


                        Revista "Impulso" nro. 8. Punta Alta, enero de 1929.


En enero de 1929 aparece el número ocho de la revista. Su portada muestra una caricatura de Mussolini y Primo de Rivera con una alegoría de la muerte y el epígrafe “LA MUERTE LOS UNE”. En este número Ricardo publica un poema referido a la prostitución, tema que aparece en varios artículos de esta publicación, y que es criticado como una de las consecuencias indeseables de la pobreza económica y la miseria moral. Este poema, de cualquier modo, no carece de una fina ironía y un humor ácido.


LA PERDIDA.

Romance inmoral.


Era una linda serrana

pura, graciosa y gentil,

pero una tibia mañana

ardió en la Ley Soberana

y cayó...como otras mil.


Era rico y bien amado

el galán que la perdió;

más de aquel placer hastiado

en busca de otro cercado

a la serrana dejó.


Cuando en su vientre fecundo

hizo el amor eclosión,

lloró ante el padre iracundo

que la arrojó por el mundo

y le dio su maldición.


Fue entonces la Magdalena

de puerta en puerta a rogar

un alivio a su condena;

pero, sordos a su pena,

la invitaron a marchar.


Y aquella triste serrana

antes alegre y gentil

se fue a la ciudad cercana

e igual que una res humana

se vendió...como otras mil


el galán y una partida

de los mozos del lugar

buscaron a la “perdida”

y, por verla encarnecida,

le propusieron gozar.


Ella aceptó y, cuando presos

entre sus brazos los vio,

sabiamente, con sus besos

el “virus” de los excesos

uno a uno inoculó.


Y hoy la juventud insana

que pasó por el cubil

maldice a la cortesana

que de su aldea serrana

se vengó...como otras mil.


5- Carne de siervo.


                       Revista "Impulso" nro. 9. Punta Alta, febrero de 1929.


El número nueve de Impulso, aparecido en febrero de 1929, arranca con un portada que alude al “GLORIOSO FIN DEL RÉGIMEN FASCISTA” con una caricatura afín con el tema. En este ejemplar, Ricardo publica un poema en la página 15.


CARNE DE SIERVO”


Antes de nacer sirvió

ya de fastidio a la madre.

Y, luego, cuando nació

de carga sirvió a su padre.


Sirvió en la escuela de risa,

niño aún sirvió a un burgués,

sirvió a la patria después

que fue el servir su divisa.


De sus hombros se sirvieron

políticos y patrones

y, al servirle, lo exprimieron

los comerciantes ladrones.


Viejo ya, sirvió de estorbo

y sirvieron sus dolores

de práctica a los doctores

de un hospital negro y torvo.


Difunto, en la morgue fría,

dos cirujanos obesos,

estudiando anatomía

se sirvieron de sus huesos.


Y un estudiante burlón

hizo con él un matambre

se lo mandó a una pensión

y...¡hasta sirvió como fiambre!


6- Primero de mayo.


                        Portada de Revista "Impulso" del 1 de Mayo de 1929.

Debo aclarar que en el puñado de revistas “Impulso” que, en formato digital, tengo en mi poder, hay muchísimos artículos sin firma, redactados por alguien del staff de la publicación, que, seguramente, son obra de Ricardo Zabalza Elorga, pues se percibe en ellos su impronta socialista y contestataria. Me he remitido a compartir la obra firmada, especialmente la obra poética.

El último número de “Impulso” que tengo corresponde al primero de mayo de 1929. La portada representa una manifestación de trabajadores, con una bandera oscura y un fondo de fábricas. El texto del dibujo reza “REBELIÓN! Hijo del pueblo, te oprimen cadenas/ Y esa injusticia no puede seguir/ Si tu existencia es un mundo de penas/ antes que esclavo prefiere morir...”

Abarcando toda la página 3 encontramos la obra de Ricardo.


1ro. DE MAYO.


Cual un trueno lejano se escucha

un extraño, inquietante rumor,

es un canto que forman mil cantos,

mil clamores en sólo un clamor.


¿Por qué tiemblan los ricos magnates

al oírlo? ¿Por qué hay en su tez

ese miedo feroz que los cubre

de tan fría, mortal palidez?


¿Por qué embriagan los torpes sicarios

y los arman al pie del cañón?

Es que el canto que escuchan es canto

de protesta y de revolución.


Y las negras conciencias que hicieron

su riqueza, placer y festín

con el hambre de todos, comprenden

que esas notas predicen su fin.


Ya se agranda el rumor...ya es el himno

ronca voz de fatal tempestad,

luchadores, ¡de pie los esperan!

¡proletarios del mundo, escuchad!


Oh, vosotros, la pléyade enorme

de los parias, oh, turba infeliz

dad un día de tregua al trabajo,

levantad vuestra esclava cerviz.


Que las fábricas mudas, los campos

y las urbes sin pan y el taller

silencioso, ante el mundo proclamen

del trabajo el inmenso poder.


Ha mil siglos que os roba el tirano

el producto de vuestro sudor

y ha mil siglos que os da en recompensa

la miseria, la guerra, el dolor.


Y los nobles apóstoles vuestros

que sembraron ideas de luz

ha mil siglos también que padecen

el presidio, la horca y la cruz.


No más súplicas vanas ¡Justicia!

A la calle las turbas sin pan,

lo que nunca lograron sus manos

los rebeldes con fe, lograrán.


Y así unidos en bloque potente,

agrupados en libre hermandad,

por un mundo sin amo y sin leyes

¡proletarios hermanos: luchad!


Y el cuartel, el hospicio, el tugurio

y la cárcel y el frío hospital

se iluminan oyendo el llamado

del Primero de Mayo Inmortal.


7- Un poeta social en Punta Alta. Un poeta nuestro.


     Imprenta "La Nueva Comuna" Humberto y Urquiza de Punta Alta. En su taller       gráfico se imprimía la revista "Impulso"


En la edición de diciembre de 1928, dedicada a Rafael Barret, podemos leer una crítica literaria firmada por Zabalza. Ricardo analiza, en este caso, el libro “A cara o cruz” que le hiciera llegar el autor, su amigo, el poeta Pedro Godoy.

Pedro Godoy fue un anarquista amigo de los escritores de Boedo, autor de los poemarios “A cara o cruz”, “Vidrio de punta”, “Brocha gorda” y “Tarja”. Nació en Bolívar en 1900 y falleció en Mar del Plata en 1986. Su firma aparece en varios artículos publicados en la revista “Impulso”

Qué curioso. Todos los comentarios que Zabalza Elorga virtió sobre la obra de Pedro Godoy, valen para su propia obra: “Pequeños grandes poemas, repletos de emociones hondamente sentidas y expresadas con sencillez y sinceridad.

Y el Ricardo Zabalza Elorga obrero, auténtico, de manos callosas, rebelde y digno en su pobreza palpita en un desgarrante grito proletario y de este dolor linyera sentido en carne propia.

¡Cuán sincero y natural es ese lenguaje y qué lejos está de las sensiblerías y contorsiones líricas a que nos tienen acostumbrados la mayoría de los poetas viejos y nuevos.

Todos sus poemas son así, hondos, intensos, llenos de cuadros de una simplicidad y una veracidad impresionantes. Seguro estoy de que todos los trabajadores y compañeros que lean este ramillete de poesía pensarán, al terminar, lo que yo pensé: Al fin tenemos un poeta nuestro”.


Raúl Oscar Ifrán.


Fuentes.


Revista El ARCHIVO Nro. 15 Archivo Histórico Municipal de Punta Alta. Mayo 2006.

Las Cartas de la Memoria. Varios autores. Memoria y Libertad. Org 2019

Revista Impulso Nro 2. Centro Libertad. Imprenta La Nueva Comuna. Julio de 1928.

Revista Impulso Nro 3. Centro Libertad. Imprenta La Nueva Comuna. Agosto de 1928.

Revista Impulso Nro 5. Centro Libertad. Imprenta La Nueva COMuna. Octubre de 1928.

Revista Impulso Nro 6. Centro Libertad. Imprenta La Nueva Comuna. Noviembre de 1928.

Revista Impulso Nro 7. Centro Libertad. Imprenta La Nueva Comuna. Diciembre de 1928.

Revista Impulso Nro 8. Centro Libertad. Imprenta La Nueva Comuna. Enero de 1929.

Revista Impulso Nro 9. Centro Libertad. Imprenta La Nueva Comuna. Febrero de 1929.

Revista Impulso Nro 10. Centro Libertad. Imprenta La Nueva Comuna. Marzo de 1929.

Revista Impulso Nro 11. Centro libertad. Imprenta La Nueva Comuna. Mayo de 1929.

La generacion del sacrificio. Emilio Majuelo. Editorial Txalaparta. 2008.






viernes, 10 de enero de 2025

UNA IMAGEN ÚNICA DE CHARLES DARWIN EN PUNTA ANCLA EN SEPTIEMBRE DE 1832.

 APARICIÓN DE UNA CARICATURA DESCRIBIENDO LA RECOLECCIÓN DE FÓSILES EN PUNTA ALTA A CARGO DE DARWIN.



1- Una oferta de Sothebys.


En 2015, Sothebys, firma británica de subastas, especializada en obras de arte y objetos de colección, hizo pública la oferta de una caricatura del pintor inglés Augustus Earle con un valor estimado entre 50.000 y 70,000 libras esterlinas.

Se trataba de una hoja única de 340 por 205 mm. con una imagen pintada con acuarela y tinta sobre papel con marca de agua Whatman Mill sin fecha. Durante el siglo XIX los papeles Whatman, fabricados en Inglaterra, eran los preferidos por los artistas para pintar acuarelas, pues los consideraban, por sus características, el soporte ideal para esta técnica.

El valor estimado de la obra era muy alto considerando que la base representaba más de cincuenta mil dólares. Sin embargo, esta suma estaba harto justificada. La acuarela, por su valor histórico, bien valía esa fortuna.

Sothebys, en su anuncio original aclaraba que la hoja estaba ligeramente adherida al soporte en las cuatro esquinas y en el centro de cada uno de los bordes largos. Los márgenes de la hoja tenían algo de amarillento y sucio, pero esto no afectaba la imagen, muy fresca y con los colores firmes. Había algunas arrugas leves en las puntas, acordes con la edad del trabajo y manipulaciones anteriores, con una pequeña zona de roce en la esquina inferior derecha, justo al lado del título, donde la superficie del papel estaba desgastada ligeramente.

La acuarela tenía un desgarro cerrado, muy leve, en el centro del borde superior, sólo visible si se lo inspeccionaba de cerca. Sothebys aclaraba que no son restauradores ni conservadores profesionales y que las piezas se ofrecen y venden en el estado en que se encuentran.

La pintura estaba incluida como Lote Número 10 de la sección “Literatura inglesa, historia, libros infantiles e ilustraciones”. Su título era “Cubierta de un buque de guerra en descubrimientos o escenas interesantes en un viaje interesante” Representa a un joven Charles Darwin, en la cubierta del Beagle, rodeado de varios miembros de la tripulación, observando innumerables especímenes botánicos y mineralógicos. Sothebys databa la obra en Bahía Blanca, Argentina, el 24 de septiembre de 1832 o alrededor de esa fecha.



2- Un viaje al origen de las especies.


Acuarela con autorretrato de Augustus Earle en 1833, ya enfermo, observando el mar a la espera de ver aparecer un barco.


Augustus Earle fue un pintor británico (01/06/1793- 10/12/1838) reconocido por sus diversos viajes alrededor del mundo. Sus obras pictóricas testimoniaron estos viajes y constituyen un valioso legado histórico.

El 28 de octubre de 1831 fue contratado por el capitán Robert Fitz Roy como artista supernumerario con víveres en el segundo viaje del HMS Beagle a Sudamérica. Trabajó como dibujante y topógrafo. Entabló amistad con Charles Darwin. En Brasil compartieron una cabaña en Botafogo, cerca de Río de Janeiro. En 1832 fue testigo de los grandes hallazgos fósiles de Darwin en las colinas de Punta Alta.

La caricatura que realizó en septiembre de 1832 es el único registro gráfico de la actividad paleontológica del autor de la teoría del Origen de las Especies en nuestras tierras. A fines de 1833, razones de salud obligaron a Earle a abandonar el Beagle y regresar a Inglaterra.



3- Una imagen festiva para divertimento de la tripulación.


                          Primer plano de Darwin en la caricatura de Earle.


Se especula que la acuarela fue pintada para entretener a la tripulación y poner una nota de humor en una convivencia que no siempre era cordial o amable. No se incluyó en los registros oficiales de la expedición y desapareció de la vista del público hasta la actualidad, en que surge de manos de un coleccionista privado y llega a Sothebys para ser subastada.

La caricatura representa a un grupo de once personas, perfectamente reconocibles en la tripulación del Beagle, sobre la cubierta del barco, en medio de una numerosa cantidad de piezas fósiles, plantas y animales y, cada una, con un globo de diálogo y un comentario jocoso referido a la situación.

La especialista de arte Hannah Furness, al describir la obra, comenta que se trata de Charles Darwin a bordo del Beagle, pintado frente a la costa de Argentina el 24 de septiembre de 1832.

Los personajes, de izquierda a derecha del cuadro son:

Un marinero con un rifle en su diestra, su cabbag box (caja de repollos) a la espalda y unas piezas animales en su mano izquierda. Dice:”He matado un espécimen de mono volador, disparé a tres especímenes de gansos y estuve muy cerca de ser bostezado por un gran oso”

Es evidente que Darwin había incorporado la palabra “espécimen” al vocabulario del Beagle y, aquí, Earle lo utilizaba como una gracia.

A continuación, un guardiamarina toma el rumbo con un sextante mientras exclama: “He enviado el telescopio largo, ya ahora, señor”

Según el libro “La segunda expedición hidrográfica inglesa al confín austral americano (1831-1834)” de Rodolfo R. Poletti Formosa, cinco guardiamarinas zarparon con el Beagle en el viaje del que formaron parte Darwin y Earle.

Le sigue un tripulante con gorra, cargando sacos de muestras geológicas con intención de entregárselos a Fitz Roy. “Quítate de mi camino” vocifera “Tengo especímenes para el capitán”

Los sacos están rotulados. En primer plano se aprecian los rótulos de “caliza” y “granate”. El granate es una especie de silicio que se encuentra en los estratos de nuestra región.

Luego fue caricaturizado un oficial usando una brújula prismática, leyendo, posiblemente, latitudes y longitudes.

Otro oficial de notables bigotes laterales fue representado caminando y quejándose ante el capitán de este modo: ”No hay cosa tal como caminar por la cubierta entre todos estos malditos especímenes. Ojalá estuviera en Dover”

Se trataría del primer teniente John Clements Wickham, segundo comandante, quien fue registrado haciendo comentarios de este tipo en contra de las incursiones de recolección de Darwin. Henrietta Darwin escribió que su padre le había comentado cómo Wickham, un oficial muy ordenado y escrupuloso, murmuraba al ver la cubierta del barco abarrotada de huesos, plantas e insectos “Si fuera por mí, todo tu maldito desastre sería arrojado por la borda, y tú después de él, viejo papamoscas”

De espaldas, el capitán Robert Fitz Roy discutiendo especies geológicas con ardoroso entusiasmo, manifestando “Es ciertamente algo nuevo. No puede ser actenalita. Puede ser shorelite. Creo que es tremalita”

Su representación, algo distante y de espaldas, reconocible apenas por su capote y las charreteras, evita cualquier interpretación de burla hacia su jerarquía.

Junto a él, un suboficial, posiblemente el cirujano del barco, Benjamín Bynoe, sosteniendo un gran repollo, con la cabeza inclinada hacia una muestra sobre la que Darwin se está explayando dice “Consultaré mi libro cuando baje” Parece que no termina de entender los comentarios del científico.

Charles Darwin, muy alto, con una ceja prominente, de levita y galera, tiene un insecto en su mano y lo describe de la siguiente manera: “Observe que sus patas son largas y sus palpos están fuertemente dentados en sus lados internos. Creo que todo el insecto parece de color marrón castaño oscuro con un tono amarillento en el abdomen. Su historia es poco conocida pero no cabe duda que fue de naturaleza depredadora ¿Qué piensa usted, señor?”

Bynoe, en su carácter de suboficial, recibía el tratamiento de “señor”. Bynoe se incorporó al Beagle en 1832, en reemplazo del cirujano Robert Mc Cormick, dado de baja por mal elemento. Binoe era naturalista. Las plantas en su mano y a sus pies refuerzan esta condición. Recolectaba vegetales para su uso a bordo como escorbúticos.

La vestimenta tan formal de Darwin se debe a que los hombres de rango social equivalente al de los oficiales de la marina británica debían lucir como caballeros cuando desembarcaban durante sus viajes.

Aparece luego otro marinero, saludando con un gesto de su mano derecha en el ala del sombrero y acarreando una palmera de repollo con el siguiente diálogo “Señor E..., el señor me pidió que le trajera este espécimen”

Hannah Furness especula que Mr. E... puede tratarse del mismísmo Augustus Earle, que, según ella, sería el único tripulante del Beagle tratado de ese modo.

La escena prosigue con un marinero que lleva un trípode, un martillo, un botellón de ron y una caja con la etiqueta “200 guinea theod(olite)” En su globo manifiesta “La expedición a Egipto fue una tontería” refiriéndose irónicamente a la Batalla del Nilo de Nelson y la posterior expedición a Egipto.

Cierra el cuadro un marinero que trae el sombrero lleno de caracolas marinas diciendo “Lo menos que puedo conseguir por esto es un traguito”

Otros detalles de la acuarela son los huesos a los pies de Darwin, etiquetados como “Fósiles”, Os Fémoris” y “Tusk 4003 BC”. Earle, premeditadamente, incluyó finas ironías sobre las creencias religiosas de la época en beligerancia con la ciencia. También, en el extremo izquierdo, hay lugar para el gato, mascota del Beagle, olisqueando las aves y el mono volador cazado por el primer marinero.


3- Consideraciones finales sobre el lugar donde se pintó la escena.


        Plano de nuestras costas realizado por el capitán Fitz Roy. Fuente: Archivo              Histórico Municipal de Punta Alta.


La sorpresiva aparición de esta acuarela en 2015 fue una verdadera sensación. No existen testimonios gráficos de Darwin y su notable trabajo en el vasto derrotero del Beagle. Menos aún, de sus descubrimientos de fósiles en las barrancas de Punta Alta.

Comprobada su legitimidad y calculada la fecha de realización, se la ubicó en Bahía Blanca el 24 de septiembre de 1832. La autoría de Earle es “presunta” ya que no existe firma. Sin embargo, es posible que esta obra fuera la base de otros cuadros pintados por el artista con el mismo espíritu y tema: la tripulación de los barcos británicos en sus largos viajes por el mundo.

Apenas conocida la noticia de la existencia de este testimonio, el diario La Nueva Provincia se hizo eco de la misma. Y está bien. Punta Alta no existía. Era, apenas, el nombre de un accidente geográfico en medio del desierto desde el cual se podía avisorar todo el estuario de la bahía. Hay un minucioso mapa de nuestra región, elaborado por Fitz Roy donde aparecen los nombres de Colina Doble, Arroyo Pareja, Punta Alta y Punta Ancla, entre otros.

En el libro “Charles Darwin’s diary of the voyage of H.M.S Beagle” en las fechas correspondientes a la hechura de la acuarela, Darwin nos relata:

1832. Septiembre 22. Tuve un crucero muy agradable por la bahía con el capitán y Sulivan. Estuvimos un tiempo en Punta Alta a unas diez millas del barco, allí encontré unas rocas. Estas son las primeras que veo y son muy interesantes porque contienen numerosos caparazones y huesos de animales grandes. El día estaba perfectamente calmo; el agua tranquila y el cielo estaban indistintamente separados por la cinta de los bancos de barro: el conjunto formaba un cuadro nada pintoresco. Es una lástima que un tiempo tan brillante y claro se desperdicie en un país donde la mitad de sus encantos no aparecen. Subimos a bordo justo a tiempo para escapar de una fuerte tormenta y lluvia”

En esta entrada de su diario de viaje, Darwin nos habla de su llegada a Punta Alta. El Beagle, según su anotación, estaba anclado a unos 16 kilómetros de distancia. Se especula que, para no arriesgarse entre los numerosos bancos de la ría, quedó atracado en Punta Ancla.

Habla de un crucero agradable por la bahía con el capitán y el oficial de cubierta, teniente Bartholomew James Sulivan. Seguramente, embarcados en alguna de las dos goletas que Fitz Roy, a principios de ese mes de septiembre, alquiló al señor James Harris, ciudadano inglés afincado en Carmen de Patagones. Fitz Roy pagó por este servicio mil cien libras de su propio bolsillo.

1832. Septiembre 23. Domingo. Se envió un grupo numeroso a pescar en un arroyo a unas 8 millas de distancia. Se capturó una gran cantidad de peces. Caminé hasta Punta Alta para buscar fósiles y, para mi gran alegría, encontré la cabeza de un animal grande, incrustada en una roca blanda. Me tomó casi tres horas sacarlo. Hasta donde puedo juzgar, está emparentado con el rinoceronte. No lo subí a bordo hasta algunas horas después de que oscureciera”

Siempre con la fecha de la caricatura en mente, el día 23 de septiembre de 1832, Darwin continuaba trabajando en suelo puntaltense y, el Beagle, anclado en un lugar relativamente próximo que, calculamos, seguía siendo Punta Ancla. Notamos que Darwin recogía fósiles y por las noches regresaba al barco. Era lógico que se estuviera moviendo entre distancias pequeñas.

1832. Septiembre 24. Empleado en empaquetar cuidadosamente las piezas de ayer. Por la mañana llegó una de las goletas y se espera que llegue la otra en breve. Han tenido un paso muy malo de 6 días. El señor Rowlet trae un excelente relato de Río Negro. Nada podía superar la civilidad del gobernador y de los habitantes. Esto se hizo aún más sorprendente por el contraste de nuestra recepción en el fuerte de Bahía Blanca”

Darwin confirma el uso de las goletas “Paz” y “Liebre” para los movimientos de cabotaje. El señor Rowlet era el contador del Beagle. Falleció en 1834, en alta mar. Es coherente el relato escrito por Darwin con la imagen pintada por Earle: empaquetando las piezas obtenidas en Punta Alta, desperdigadas sobre la cubierta del Beagle.

1832. Septiembre 25. La goleta ha sido llevada al arroyo. El señor Wickham y un grupo de hombres han levantado tiendas de campaña en la costa y viven allí durante la reparación del barco. Acompañé al pequeño asentamiento y mientras armaban las carpas caminé hasta Punta Alta y de nuevo obtuve varios fósiles. Me acerqué bastante a un avestruz en su nido, pero no lo vi hasta que se levantó y estiró sus largas patas a través del campo”

Fitz Roy tenía la misión de relevar el estuario de la Bahía Blanca por órdenes del Almirantazgo. Por ello, desde principios de septiembre de 1832, el Beagle permaneció 45 días fondeado en Punta Ancla, frente a las costas del actual partido de Coronel Rosales.

Charles Darwin realizó, en nuestro suelo, los descubrimientos que dieron pie a la teoría del Origen de las Especies y la selección natural, y el pintor Augustus Earle, muy amigo de Darwin, una tarde de primavera en el hemisferio sur, pintó como divertimento de la tripulación del Beagle, una caricatura que, en grandes trazos, describe personajes y el espíritu de una época de grandes misiones y desafíos.

Una tarde de primavera en Punta Ancla, partido de Coronel de Marina Leonardo Rosales.


"Servicio Divino en alta mar" Un cuadro de Augustus Earle con una dinámica muy parecida a la de la caricatura realizada en Punta Ancla en 1832.

Raúl Oscar Ifrán.


Fuentes.


Archivo Histórico Municipal de Punta Alta.

www.sothebys.com "Retrato de grupo en caricatura a bordo del H.M.S. Beagle"

www.darwinproyect.ac.uk "Augustus Earle. Dibujo caricaturesco"

www.20minutos.es "Identifican una acuarela como la única imagen de Darwin a bordo del Beagle"

www.whyevolutionestrue.com "Obra única: Darwin en el Beagle pintado durante el viaje"

Voyagedarwinbeagle.blogspot "1832. Una caricatura de la tripulación del H.M.S. Beagle"

www.romanticillustration.com "Image of the month: caricature of Darwin and the crew of the Beagle"

London Art Fair: Charles Darwin. Acuarela pintada en el barco Beagle descubierta.

Wikimedia commons "File: Augustus Earle (presumed) Quarter Deck of a Man of War on diskivery (sic) or interesting scenes of an interesting voyage"

Charles Darwin’s diary of the voyage of H.M.S. Beagle. Edited from the MS Nora Barlow. New York The Mc Millian Company. Cambridge England at the University Press 1984.

La Nueva Provincia del 05/12/2015 "La única imagen del naturalista Darwin a bordo del Beagle se pintó en Bahía Blanca.

La Segunda Expedición Hidrográfica Inglesa al Confín Austral Americano (1831-1834) Rodolfo R. Poletti Formosa. Instituto de Publicaciones Navales. 1982