jueves, 12 de enero de 2017

UN HISTÓRICO AVIÓN Y SU ÚLTIMO VUELO EN PUERTO BELGRANO

1-SÁBADO NORMAL DE ENTRENAMIENTO.

El legendario "Buenos Aires" en aguas de Puerto Belgrano.

El sábado 16 de febrero de 1935, el piloto Alberto Goffre, alférez de fragata de 24 años de edad, el suboficial segundo aeronáutico Gustavo Van de Genachte, instructor de 35 años, y el cabo primero aeronáutico Rolando Pérez, mecánico de 26 años, hacían los últimos aprestos en el hidroavión tipo “Savoia” identificado con la matrícula E-17.
Eran las siete de la mañana en Puerto Belgrano, asiento entre 1921 y 1940 de la Escuela de Aviación Naval, antes de la fundación de la Base Comandante Espora. Los primeros aviones no habían llegado precisamente volando. Lo hicieron en vagones de carga del ferrocarril del sud en diciembre de 1919.
A partir de 1920, con el presupuesto aprobado, se adjudicaron las obras de la Escuela de Aviación Naval y de la Base Aeronaval propiamente dicha, a la empresa bahiense “Hardcastle”. Puerto Belgrano se pobló de hangares metálicos traídos de Europa, se construyó la dársena para hidroaviones y se consolidaron pistas en Campo Sarmiento, Arroyo Pareja, Calderón, La Payanca, Corti, isla Verde y Kilómetro 7 camino a Baterías, aeródromo éste cuyas instalaciones existen en la actualidad. El ámbito del Puerto Militar incorporó un nuevo sonido, el de los motores de las máquinas voladoras maniobrando.
Aquel día de verano del año treinta y cinco, el personal mencionado estaba listo para realizar los vuelos reglamentarios que imponían los cursos de aviación de la Escuela Avanzada. El alférez Goffre cursaba los estudios aeronáuticos del último período de instrucción de piloto naval. Había nacido el 2 de agosto de 1910 en la ciudad de Mendoza. El 1 de mayo de 1925 ingresó a la Armada integrando la promoción 57 de la Escuela Naval Militar, recibiendo los atributos de guardiamarina el 2 de febrero de 1932. Como parte del décimo curso de la Escuela de Aviación Naval el 30 de septiembre de 1934 comenzó a volar y el 4 de octubre ascendió a Alférez de Fragata.
El suboficial segundo Gustavo van de Genachte, piloto muy experimentado y prestigioso, había nacido el 14 de junio de 1901 en Coronel Dorrego. Su ingreso a la Armada se produjo el 14 de agosto de 1922, habiendo completado su curso de vuelo en 1924. Al día de nuestra historia había computado 354 horas de vuelo. Además de instructor detentaba el cargo de jefe de mecánicos de la escuadrilla de hidroaviones Savoia. Era un verdadero experto en la materia.

El "Buenos Aires" matriculado como HR5

El cabo Rolando Pérez era un excelente auxiliar oriundo de Punta Alta.
El motor de la aeronave ya estaba listo para el vuelo. Ésta se deslizó por la rampa de lanzamiento, entró al agua y fue ganando velocidad. Su misión era practicar los distintos tipos de amerizaje. El mar replicaba el cielo azul de la ría. El sol destellaba en el fuselaje. Los pájaros marinos se desbandaban, espantados, ante la extraña competencia mecánica. El E-17 no era un avión cualquiera.

2-UN AVIÓN CON HISTORIA.

Duggan, Olivero y Campanelli revisando el a vión.

Casi una década antes, en 1926, un hidroavión monomotor Savoia S-59 bautizado “Buenos Aires”, con el combustible agotado, se posaba sobre aguas brasileñas en espera de auxilio. Es que en aquellos tiempos los aviones carecían de la autonomía de vuelo que tienen hoy y de los instrumentos idóneos para estas mediciones. Después de varios días de flotar a la deriva, una lancha de pescadores lo detectó. Se le cargó combustible y continuó viaje. El 13 de agosto arribó al Yacht Club de Buenos Aires en medio del clamor de miles de entusiastas personas, una multitud de embarcaciones y la suelta de cientos de palomas. No era para menos. Había unido Nueva York con nuestra capital por primera vez en la historia. El piloto, era el capitán Eduardo Olivero,  su copiloto, el propietario del avión, se llamaba Bernardo Duggan y  el mecánico era Ernesto Campanelli.  Habían abierto una nueva ruta de comunicación y progreso para una actividad en ciernes: el comercio aéreo.
Dado que el emprendimiento fue completamente particular, sin ningún apoyo oficial, el vuelo se consumó en absoluto secreto. Con el paso de los días trascendió que la nave había volado 14.570 kilómetros con una demanda de 109 horas y 54 minutos, utilizando una velocidad de 132 kilómetros horarios. Habían hecho 40 escalas en 50 días, despegando el 24 de mayo de Miller Field, en New Jersey, frente a la isla de Manhattan.
El hidro pesaba 2.950 kilos y tenía una velocidad de crucero de 198 kilómetros por hora; podía trepar hasta 5.200 metros de altitud y su autonomía promedio era de seis horas según la carga útil. Estaba dotado de un solo motor modelo Lorraine-Dietrich de 12 cilindros en V, refrigerado a agua y con una potencia máxima de 450 HP, que impulsaba una hélice de cuatro palas.

El hidroavión en aguas del Brasil.

El fuselaje tenía 10,360 metros de largo, 3,500 de altura y 15,500 de envergadura, con dos cabinas intercomunicadas. El tablero de comando era muy elemental, siendo el instrumento más preciso el compás de vuelo.
Durante la travesía no fue necesario realizar ninguna reparación y funcionó en todo momento con nafta para automóvil de baja calidad. De la distancia total recorrida, 11.000 kilómetros fueron hechos en medio de lluvias y tormentas.
Fue una auténtica aventura de pioneros del aire, ya que este raíd nunca se había realizado antes, desconociéndose aeródromos y puntos de apoyo, y las capacidades y limitaciones del propio avión. Sin embargo, a pesar de las vicisitudes y peripecias que debieron afrontar, el proyecto arribó a buen puerto.
Pasada la euforia lógica del éxito conseguido, Duggan no sabía qué utilidad darle a la aeronave, optando por obsequiársela al presidente Torcuato Marcelo de Alvear. Éste, la destinó  al Servicio Aeronáutico Naval, conduciéndola a la Base Naval de Puerto Belgrano bajo la órbita del Ministro de Marina, Contralmirante Domecq García.
Así llegó a nuestras aguas, el hidroavión “Buenos Aires”, protagonista del primer vuelo entre Nueva York y Buenos Aires.

3-EL “BUENOS AIRES” EN PUERTO BELGRANO.

Pista aeronaval de Campo Sarmiento en la década del 20.

Cuando el “Buenos Aires” llegó a nuestra Base, en enero de 1927, la Aviación Naval tenía pocos años de existencia. Como nuestros primeros aviones, también llegó embalado como una encomienda y en tren.
El avión fue sometido a inspecciones técnicas rigurosas. Se lo puso en línea de vuelo y se lo destinó a la Escuadrilla de Reconocimiento con matrícula HR-5. El 20 de julio de 1927  sobrevoló por primera vez la ría de Puerto Belgrano y estas pruebas de operación en aguas abiertas no tuvieron los resultados satisfactorios que se esperaban. Se lo asignó, entonces, a la Escuela de Aviación Naval para tareas como hidro de entrenamiento,  rematriculado como E-17, sigla que lo identificó hasta el final de su vida útil, en la que alcanzó un total de 450 horas de vuelo sobre el mar.

Un conscripto anónimo posando junto al motor del E-17

Fue una presencia que no pudo pasar por nuestro medio sin dejar una estela de su gloria: hay, en el Museo de la Aviación Naval de la Base Comandante Espora, una antigua maqueta de un hidroavión con matrícula HR-5, de la cual existe una réplica en el Museo Naval de la Nación en el Tigre. 

4-UNA MANIOBRA DESAFORTUNADA.

Fotografía de un accidente aeronaval en Puerto Belgrano. En este caso del Avro E6.

Aquel sábado de verano del inicio de nuestra nota el hidroavión tipo Savoia S-59 matrícula E-17, perteneciente a la Escuela de Aviación Naval, realizaba las maniobras conducentes a los distintos tipos de amerizaje. Todas las maneras posibles de hacerlo, incluidas algunas arriesgadas. Sin embargo, no había motivo de alarma, dada la idoneidad del personal a bordo.
Una de estas maniobras consistía en efectuar una cerrada espiral, próxima a la superficie del mar,  bastante peligrosa. Es de imaginar que el piloto extremó la medida, haciendo que el avión perdiera velocidad. A continuación, el E-17 se ladeó sobre una de las alas y entró en tirabuzón. Estaban a unos 60 metros de altura.
El piloto hizo un esfuerzo desesperado por realizar la vuelta y media necesaria para estabilizar el aparato, sin conseguirlo. Se precipitó con impresionante estrépito en el mar, a unos 800 metros de la comandancia, a la vista de todos.
El cabo Pérez fue despedido a unos 40 o 50 metros más allá del lugar de la catástrofe, el alférez Goffre y el suboficial Van de Genatche se hundieron atrapados entre la maraña de hierros retorcidos y murieron de manera inmediata. Los oficiales y conscriptos que se encontraban en las inmediaciones, acudieron enseguida, en varias lanchas, para socorrer a los infortunados aviadores e intentar salvarlos. El mecánico fue llevado rápidamente al Hospital Naval con rotura de la espina dorsal y una pierna. Los cadáveres de los dos pilotos no pudieron ser rescatados, sino después de varias horas de ardua labor.
La tragedia se había producido en cuestión de segundos.

Avión accidentado en Puerto Belgrano, a la salida de un hangar.

Los restos del alférez Goffre fueron velados en una dependencia de la comandancia de Aviación, con una guardia de honor de cuatro conscriptos armados con máuser en la capilla ardiente. Desfilaron ante el féretro sus compañeros de arma y sus superiores, cuyo afecto y simpatía había sabido ganar merecidamente. Su sepelio estaba previsto en Buenos Aires donde residían sus padres. El joven oficial era soltero.
El velatorio del suboficial Van de Genachte se realizó en el Casino de Suboficiales y sus restos recibieron el postrer homenaje de todos sus camaradas. Recibió sepultura el domingo 17 de febrero de 1935 a las 12 horas en el cementerio de Punta Alta, ciudad donde residía con su familia en calle Brown 250, entre Urquiza y Rosales. Tenía una hija de nueve meses y su esposa estaba embarazada. Madre y hermanos del suboficial vivían en Bahía Blanca.
En cuanto al cabo Rolando Pérez, era vecino de Van de Genachte. Vivía en Passo 198 de Punta Alta, entre Rosales y Alberdi. Estaba casado y tenía constituido un hogar modelo de virtudes, depositario de la simpatía general.
El famoso hidroavión que elevó a la fama a Duggan, Olivero y Campanelli, y abrió la ruta Nueva York- Buenos Aires al intercambio aéreo, terminó su historia convertido en un montón de hierros retorcidos en Puerto Belgrano, en un triste capítulo de la gesta de la aviación naval.

5-ALAS Y VIDAS.

Avro con pontones para amerizar, similar al accidentado en Bajo Hondo.

No fue sencilla ni ligera la historia de los inicios de nuestra aviación naval. Recorrerla, nos permite identificar los nombres de toda una pléyade de mártires.
Me he remitido a recordar un par de casos que involucran a nuestro medio.
El 26 de noviembre de 1930, por la mañana, un aparato Avro matrícula HE2, de la Escuela de Aviación Naval de Puerto Belgrano, colisionó con la chimenea del edificio de la Estación Bajo Hondo del Ferrocarril Rosario a Puerto Belgrano, cayendo fuera de control en un campo a 50 metros de las vías.
El Avro, un biplano monomotor de fabricación británica, era un avión de dos plazas utilizado para entrenamiento de pilotos. Se le podía añadir una ametralladora como armamento. Le letra H de su matrícula significaba que estaba equipado con flotadores que le permitían amerizar.
La parte superior de la chimenea de la estación, hecha de mampostería de ladrillos, fue seccionada por una de las alas y cayó sobre el alero de chapa del edificio sobre el andén, causando gran alarma.
Era un día miércoles. El personal ferroviario dio aviso telefónico del accidente a la Escuela de Aviación. En minutos llegó un médico militar en un avión de la comandancia, constatando la muerte de ambos tripulantes. Uno de ellos era el suboficial segundo maquinista Francisco Cutarello, vecino de Punta Alta, egresado como piloto de hidroavión del quinto curso de la ESAN, Escuela de Aviación Naval, en 1930.
En la actualidad se puede ver la chimenea rota en las ruinas de la Estación Bajo Hondo como testimonio del luctuoso vuelo. Nunca se reparó.

Recorte de la revista Caras y Caretas con la noticia del accidente de 1931.

En septiembre de 1931, otro hidroavión Savoia Marchetti, sufrió un accidente fatal en ocasión del amerizaje, en Puerto Belgrano, estrellándose y causando la muerte del Teniente de Fragata aviador Isaac Cadaval y del suboficial segundo aeronáutico Oreste Molina. Este suceso produjo gran consternación en nuestro medio, reflejada en la revista cultural La Antena, editada en Punta Alta.

6-AVIONES FAMOSOS EN PUERTO BELGRANO.

Hidroavión "Buenos Aires" en un sello postal conmorativo del Correo Argentino en 1966.

El Savoia Marchetti S-59 de Bernardo Duggan, bautizado “Buenos Aires”, hidroavión que realizó por primera vez el vuelo que unió Nueva York con Buenos Aires, estuvo en Puerto Belgrano entre 1927 y 1935, cubriendo una importante cantidad de horas de vuelo y de instrucción. Muchos pilotos aprendieron los secretos de la aviación en su cockpit, al frente de sus comandos. Culminó su vida útil, como relatamos, trágicamente.

El hidroavión "Plus Ultra" de España, en Puerto Belgrano.

Por extraña coincidencia, casi durante el mismo lapso de tiempo, 1927 a 1936, otro avión célebre fue depositado en nuestra Base Naval. Era el Plus Ultra,
Un Dornier Do J, también conocido como Wal, Ballena en alemán, un hidroavión bimotor de la firma Dornier Flugzeugwerke.
El Plus Ultra, dirigido por el comandante de infantería Ramón Franco, voló enlazando por primera vez Palos de la Frontera, España, con Buenos Aires, Argentina, en un periplo de 10.270 kilómetros que culminó el 10 de febrero de 1926. El rey Alfonso XIII donó el avión al gobierno argentino, que lo entregó a la ministerio de marina. Éste dispuso su traslado a Puerto Belgrano donde fue utilizado como correo y para trabajos de relevamiento aerofotográfico. Finalmente fue cedido al Complejo Museológico Enrique Udaondo de Luján, donde se lo puede ver en la actualidad.

El st. Louis de la Armada Estodonidense en Puerto Belgrano.

En febrero de 1927, el St. Louis, otro avión famoso, arribó a Puerto Belgrano. Era un biplano Loening OA-1, parte de la escuadrilla de cinco máquinas al mando del mayor Herbert Arthur Dargue de la Armada de Estados Unidos.
Nuestra Base era una de las etapas programadas dentro del vuelo panamericano de buena voluntad. En la siguiente etapa, la escuadrilla sufrió un grave accidente, en Ensenada, perdiendo dos aviones y varios tripulantes.

Eduardo de Windsor, Príncipe de Gales, en Campo Sarmiento.

El 4 de marzo de 1931, un Fairey III, aeronave de reconocimiento de fabricación inglesa, carreteó por la pista de Campo Sarmiento. De él descendió Eduardo de Windsor, Príncipe de Gales, heredero del trono de Inglaterra y protagonista de apasionantes historias de su tiempo. Venía pilotando la nave a través de la cordillera de los Andes, desde Chile, donde estaba anclado el Portaviones Eagle, de la Royal Navy.
En 1940, la fundación de la Base Aeronaval Comandante Espora, hizo que toda esta actividad relacionada con los aviones, se mudara a unos cuantos kilómetros de distancia. Sin embargo, mucha historia quedó arraigada en Puerto Belgrano, escrita con alas y vidas.

Otro momento de la llegado del príncipe de Gales a Campo Sarmiento.

Raúl Oscar Ifran

Fuentes:
Revista Cultural La Antena, Punta Alta, nro. 8, septiembre de 1931
Diario La Nueva Provincia del 28 de noviembre de 1930.
Diario La nueva Provincia 17 de febrero de 1935.
Revista El Gráfico nro. 2071 de 1959.
Olivero, Eduardo Alfredo “Mis impresiones”Talleres Gráficos Tuduri-1927
Revista Caras y Caretas, nro. 1716 del 22 de agosto de 1931, página 85.

jueves, 27 de octubre de 2016

MÁS BARCOS Y PROTAGONISTAS DE LA EMIGRACIÓN ESPAÑOLA EN PUNTA ALTA.

Elocuente imagen de inmigrantes españoles en la cubierta del barco "Infanta Isabel de Borbón"

Continuando con el tema iniciado en un artículo anterior, agrego los nombres y una breve historia de los barcos de la inmigración española a la Argentina y de los protagonistas de esos viajes, especialmente de aquellos ciudadanos que decidieron, por uno u otro motivo, echar raíces en nuestra ciudad. Seguramente, algunos de ellos y sus descendientes aún andan por estas calles. 

1-Pascua y María Rodríguez Iglesias y el “Sierra de la Ventana II”

El barco "Sierra de la Ventana"

El 5 de diciembre de 1927 recalaron en Argentina dos hermanas oriundas de Salamanca. Se trataba de Pascua y María Rodríguez Iglesias Habían embarcado en Vigo y su destino era Punta Alta. En el banco de datos de inmigración, la profesión de ambas era “labores”.
El barco Sierra de la Ventana de la Norddeutscher Lloyd desplazaba 11452 toneladas. Había sido botado el 16 de mayo de 1923 y realizado su primer viaje un año después. En 1936 cambió su nombre por “Sardegna”. En el 40, durante la segunda guerra mundial, un ataque aéreo británico lo echó a pique.
Este buque llegó por primera vez a Argentina en 1913 y registró su última travesía en 1931. A lo largo de estos años completó 35 viajes con un movimiento de 14.998 pasajeros. Sus puertos de embarque eran Bremen, Vigo, La Coruña, Villagarcia, Lisboa, Boulogne entre otros.

Hermosa Tarjeta postal con una vista del "Sierra de la Ventana"

2- Genara Rubio Ortiz y el barco “Augustus II”

El barco "Augustus"

El 23 de diciembre de 1954 desembarcó en Buenos Aires la niña Genara Rubio Ortiz junto a sus padres Benito Rubio Noriega, Antonia Ortiz Roncero, y sus hermanas Benita y María Nacarina. La familia, oriunda de San Román de los Montes, en Toledo, embarcó en el puerto de Barcelona. Se afincaron en las Tapias, provincia de Córdoba, pero Genara se mudó a Punta Alta donde se estableció definitivamente. Benito fue registrado como pastor y Antonia como casera.
El barco Augustus pertenecía a Italia Line. Era un barco de líneas y características muy avanzadas para su época. Contaba con motores Fíat de 12 cilindros que generaban 24000 hp y 2 hélices que permitían una velocidad de 21 nudos. Desplazaba 27000 toneladas.
Llegó por vez primera a nuestro país en 1926. Su arribo final fue en 1960. En el curso de estos 34 años concretó 104 viajes, transportando un total de 28.473 personas. Sus puertos de embarque fueron principalmente Génova, Barcelona, Cannes, Nápoles, Villafranca y Las Palmas.
El Augustus tenía 207 metros de eslora, 27 de manga, 9 pisos y tres piscinas. Construido en 1950 como nave gemela del Giulio Césare, fue vendido a Hong Kong y cambió de nombre en cinco oportunidades.



El "Augustus"

3-Dolores Merino Barbat y el “Conte Grande”

El "Conte Grande" a todo color.

El día 8 de Julio de 1950 marcó la llegada a Argentina de Dolores Merino Barbat, nativa de Barcelona. Había embarcado en ese puerto con el propósito de, una vez en nuestro suelo, dirigirse a Punta Alta para su establecimiento. Sus papeles de inmigración la calificaban como “casera” de profesión.
El buque elegido por la señora Dolores para su viaje al nuevo mundo fue el Conte Grande de la Italia Line. Este barco que desplazaba 25661 toneladas había sido construido en Trieste en 1926. Fue botado en 1928 y ese mismo año hizo su viaje inaugural a Nueva York. La Italia Line lo recibió en 1932, transferido por la Lloyd Sabaudo Societá Anonima di Navigazione.
El Conte Grande atracó por primera vez en Argentina en 1933 y lo hizo por última vez en 1960, luego de 118 viajes en los que transportó 41.300 almas. Sus puertos de embarque más utilizados fueron, entre otros, Génova, Nápoles, Barcelona, Cannes, Villafranca y Gibraltar.
En 1940 fue incautado por el gobierno brasileño y vendido a Estados Unidos en 1942. Rebautizado Monticello como transporte de tropas, fue devuelto a Italia en 1947 con el nombre de Conte Grande. En 1962 concluyó su historia y fue desguazado.

Bellas imágenes del "Conte Grande"

4-Agustín Vaño, Agapito Rodríguez Sánchez y el “Infanta Isabel de Borbón”

El 17 de octubre de 1912 desembarcó del barco Infanta Isabel de Borbón, en suelo  argentino, el señor Agustín Vaño,  labrador oriundo de Bocairene. Había embarcado en Valencia y se radicó en Villa General Arias de Punta Alta.
En este mismo barco, el 22 de agosto de 1915, arribó a nuestro país Maximiliano Negro, de profesión jornalero. Embarcó en Villagarcía y se estableció en Punta Alta.
También en este buque pero el 25 de octubre de 1929 llegó a Argentina Agapito Rodríguez Sánchez, oriundo de Puebla de San Medel, en el Ayuntamiento de Béjar, en Salamanca. Había embarcado en el puerto de Cádiz y se radicó en Punta Alta donde lo esperaba su padre.
El Infanta Isabel de Borbón hizo su primer viaje a Argentina en 1913 y el último en 1931. En este período realizó 91 viajes movilizando 55.479 pasajeros. Sus puertos de embarque fueron Barcelona, Cádiz, Vigo, Málaga, Almería, Villagarcía, Bilbao, Coruña y Santander.
Pertenecía a la Compañía Transatlántica Española y lo construyeron Denny & Brothers Ltd. De Dumbarton, Escocia. Su velocidad de crucero era de 17 nudos, pero llegaba a una máxima de 18,4. Fue botado en septiembre de 1912 con una capacidad de 250 pasajeros de primera, 100 de segunda y 75 en tercera. En 1931 cambió su nombre por Uruguay y unió Europa con América hasta 1934. Posteriormente fue usado como cárcel amarrado en Barcelona.
A finales de la Guerra Civil Española fue bombardeado y averiado por aviones nacionalistas en enero de 1939. Lo desguazaron en 1945 en Valencia.

El "Infanta Isabel de Borbón"

5-Francisco del Brío, Santos Rodríguez Nieto y el barco “Reina Victoria Eugenia”


Francisco del Brío era oriundo de Parada de Rubiales, Salamanca, y tenía 18 años cuando llegó a Buenos Aires en el barco Reina Victoria Eugenia el 26 de noviembre de 1929. Se ordenó sacerdote en 1935, y en la primavera del año siguiente recaló en Punta Alta donde desarrolló una intensa y prolífica labor eclesiástica, educadora y social, fundando iglesias, capillas y colegios en los sectores más necesitados de la ciudad y del partido. El Papa Juan Pablo II lo nombró Prelado de Honor. Murió el Viernes Santo 14 de abril de 1995 a los 83 años. Un busto lo recuerda en la Plazoleta Moreno de Ciudad Atlántida, a escasos cien metros de la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús, levantada por él. Según el sitio comunidad.dateas.com, Francisco del Brío registra un viaje a su terruño natal entre los años 40 y 50 en el buque Cabo de Buena Esperanza. En esta ocasión ya figuraba de profesión “religioso” y de nacionalidad “argentino”, lo que no es de extrañar, pues él mismo, en más de una ocasión se declaró “español nostalgioso” y “argentino empedernido”.
En tanto el 23 de noviembre de 1925, en este mismo barco, llegó a Argentina para afincarse en Punta Alta, el Señor Santos Rodríguez Nieto. Era oriundo de Salamanca y había embarcado en el puerto de Cádiz.
Este gran buque de vapor transatlántico había sido construido en los astilleros Swan, Hunter & Wigham Richarson de Wallsend-on-Tyne, Inglaterra para la Compañía Transatlántica y botado en 1912. Su nombre rendía homenaje a Victoria Eugenia de Battenberg, esposa del rey Alfonso XIII de España.
Con una eslora de 145 metros y una manga de 18,4 metros, desplazaba 14756 toneladas. Tenía dos motores de cuádruple expansión que le permitían alcanzar 19,7 nudos de velocidad, uniendo Europa con América en 13 días, un verdadero récord para la época. Contaba comodidades para 300 tripulantes y 250 pasajeros en primera, 100 en segunda, 75 en tercera preferencial y 800 en clase emigrante.
Era un barco lujoso en el que viajaron personalidades notables, entre otros: la reina de España con su séquito, Jorge Luis Borges y el mismísimo Carlos Gardel.
En épocas de la república cambió su nombre original por el de Argentina. Finalmente fue incautado por el gobierno republicano en Barcelona y bombardeado por la aviación nacional. En 1939 fue utilizado como pontón y al finalizar la guerra fue vendido para desguace en 1945.


6- María Mezquita y Juan Antonio Terrón Mezquita en el “León XIII”

El 1 de diciembre de 1917 desembarcaron en Buenos Aires la señora María Mezquita, de profesión “labores”, y su hijo Juan Antonio Terrón Mezquita, a la sazón de 18 años. Oriundos de Carbajales de Alba en Zamora, habían embarcado en Vigo y se radicaron en Punta Alta. Con el tiempo, se mudaron a Bahía Blanca.
El León XIII pertenecía a la Compañía Transatlántica Española desde 1894. Construido en Glasgow por A & J Inglis en 1888, alcanzaba una velocidad de 15,5 nudos. Los españoles lo denominaron inicialmente Isla de Cuba, pero lo rebautizaron León XIII en 1896. Se usó para movimiento de tropas a Cuba y en 1901 entró en el servicio de línea a Buenos Aires. En 1931 fue desguazado en Italia. 


7-Domingo y Amparo Merino Martín en el barco “Entre Ríos”


El 12 de noviembre de 1953 llegaron a Buenos Aires los hermanos Domingo y Amparo Merino Martín, oriundos de Valdefuente de San Guzin, Salamanca, y embarcados en el puerto de Vigo. Domingo era herrero y Amparo de profesión “labores varias”. Se radicaron en Punta Alta.
El Barco Entre Ríos perteneció a la Flota Argentina de Navegación de Ultramar (FANU). Fue un carguero construido en Baltimore, Maryland, Estados Unidos. En 1945 fue botado con la denominación Rock Hill Victory para la War Shipping Administratión. En 1947, adaptado para transporte de inmigrantes,  se incorporó a Río de la Plata S.A. de Navegación de Ultramar con el nombre de Entre Ríos.
En 1949 fue transferido al gobierno argentino y en 1951 engrosó la flota de FANU. En 1955 volvió a desempeñarse como carguero en Génova, Italia, hasta que en 1977 se lo desguazó en Campana, provincia de Buenos Aires. Llegó por primera vez a nuestra patria en 1947 y realizó su último viaje en 1957, transportando 30186 pasajeros en 68 viajes.
Los puertos de embarque que más utilizó fueron Vigo, Bilbao, Hamburgo, Burdeos, Coruña, Southampton, Cádiz, Lisboa, Génova y Gijon.

El barco "Entre Ríos"

8-Carmen Meis Lois, Francisco Álvarez Aparicio, Manuela Sánchez Campo, Bernardo, Ana Celia, Juan Francisco y Manuela Álvarez Sánchez, en el barco Santa Fe.

El 30 de junio de 1951 arribó al puerto de Buenos Aires la señora Carmen Meis Lois, oriunda de El Grove, Pontevedra, y de profesión labores. Había embarcado en Vigo y se radicó en Punta Alta para trasladarse luego a Bahía Blanca.
El 15 de julio de 1952 llegaron a Argentina oriundos de Los Santos, Salamanca, la familia constituida por Francisco Álvarez Aparicio, su esposa Manuela Sánchez Campos y los hijos Bernardo, Ana Celia, Juan Francisco y Manuela Álvarez Sánchez. Habían embarcado en Vigo y se radicaron en Punta Alta. El padre estaba registrado como mecánico y la madre de profesión labores. Los hijos fueron anotados como estudiantes.
El barco Santa Fe perteneció a la Flota Argentina de Navegación de Ultramar. Era un vapor de pasajeros y de carga construido por Bethlehem Steel de Estados Unidos en 1945. Su nombre original fue Gustavus Victory.
En 1947 lo adquirió Río de la Plata S.A. de Navegación de Ultramar y lo bautizó Santa Fe, acondicionándolo para movimiento de inmigrantes. Se lo dotó de una capacidad para 827 pasajeros repartidos en dos clases, 26 de primera y el resto inmigrantes. Desarrollaba una velocidad de 15 nudos.
En 1949 el gobierno argentino se hizo cargo de la nave y en 1951 engrosó la flota de FANU. En el año 1957 fue reformado a carguero en Italia. En 1961 regresó al país incorporándose a ELMA. En 1973 fue radiado y un año más tarde vendido a Anglo Argentino S.A. para su desguace.
El buque Santa Fe viajó por primera vez a Argentina en 1947 y arribó por última vez en 1957, tiempo en el que concretó 85 viajes movilizando 36.768 pasajeros.


El "Santa Fe"

9- José Agapito González González, Antonia Blanco González, José Antonio y Abelardo González Blanco, María Covadonga González Yarzábal, José Manuel Blanco González, Antolín y Florencia Estefanía Merino Martín, Pedro Alcaraz, Carmen Seder, Pedro, José y Juan Alcaraz Seder, todos en el Barco Tucumán.

El 11 de marzo de 1949 desembarcaron en nuestro suelo, con la intención de establecerse en Punta Alta, la familia de José Agapito González González, su espora Antonia Blanco González y los pequeños José Antonio de 3 años y Abelardo González Blanco de 3 meses.
Completaban el grupo María Covadonga González, madre de Antonia, y José Manuel Blanco González, su hermano. Eran oriundos de San Juan de Beleño, Asturias, y habían embarcado en el puerto de Vigo. Los dos hombres eran labradores, y las mujeres mayores especializadas en labores.
El 10 de agosto de 1949 arribaron al país, oriundos de Salamanca, Antolín y Florencia Estefanía Merino Martín, con destino en la ciudad de Punta Alta. Habían embarcado en Vigo, declarándose herrero y quehaceres domésticos respectivamente.  
El 17 de agosto de 1950 tocaron Buenos Aires el señor Pedro Alcaraz Beneyto, de ocupación ebanista, su cónyuge Carmen Seder y sus hijos Pedro, José y Juan Alcaraz Seder. Oriunda de Valencia Capital,  la familia había embarcado en Barcelona y se radicó en Punta Alta. Pedro, el mayor de los hijos, figuraba como auxiliar de farmacia.
El barco Tucumán, en el que viajaron estos grupos enunciados, pertenecía a la Flota Argentina de Navegación de Ultramar. Era un vapor de pasajeros y carga construido por Bethlehem Steel de Estados Unidos en 1945. Tenía capacidad para 26 pasajeros de primera clase y 801 en clase inmigrante. Transportaba hasta 5390 m3 de carga. Lo propulsaba una turbina con 6000 caballos de vapor con una velocidad de servicio de 15 nudos.
Fue incorporado en 1947, siendo adquirido por la empresa Dodero hasta su estatización. Se lo desguazó en Taiwan en el año 1969. Este buque viajó a nuestro país entre 1946 y 1960, realizando 51 travesías con un total de 25.102 pasajeros.

"Tucumán"

10- José María Saavedra Penamaría y el “Buenos Aires”

El 10 de mayo de 1950 recaló en Buenos Aires José María Saavedra Penamaría, adolescente de 15 años, oriundo de Peña de Buron, Lugo, Galicia, de profesión labrador y embarcado en Vigo. Su destino en nuestro país era Punta Alta. El joven José María, con el tiempo, se convirtió en el presidente de la Asociación Española de Socorros Mutuos de nuestra ciudad.
El barco Buenos Aires era parte de la Flota Argentina de Navegación de Ultramar, gemelo del Córdoba, Entre Ríos, Mendoza, Santa Fe y Tucumán. Fue botado en 1945 con el nombre de Smith Victory bajo bandera norteamericana hasta 1947. En este año fue acondicionado de carguero a transporte de emigrantes, rebautizado Buenos Aires III e incorporado a la flota de la empresa Dodero.
En 1955 volvió a funcionar como carguero en Italia. En 1963 ELMA lo vendió y se le adjudicó la denominación Fairwind. En 1968 encalló en Bahamas, siendo remolcado hasta España para su desguace en Bilbao. Este buque llegó a Argentina por vez primera en 1947 y lo hizo por última vez en 1960. Al cabo de este período concretó 150 viajes transportando un total de 37412 pasajeros.

Barco "Buenos Aires"

11-Antonio Montero Rodríguez y el Cap Vilano.

El 12 de octubre de 1910 arribó a puerto de Buenos Aires a bordo del Cap Vilano, el señor Antonio Montero Rodríguez, de profesión jornalero y religión desconocida. Había embarcado en La Coruña y se estableció en Punta Alta.
Este barco tocó Argentina por primera vez en 1906. Su último periplo a nuestro suelo lo concretó en 1958, después de 35 viajes y 16479 pasajeros. Pertenecía a la Hamburg Sudamerikanish Dampfschiffahar Geshschaft. Tenía un desplazamiento de 9647 toneladas. Fue botado en 1906 y ese año hizo el viaje inaugural. En 1914 pidió asilo en Pernambuco, siendo confiscado por Brasil y renombrado Sobral. En 1923 fue incorporado a la flota de la empresa Messageries Maritimes como Metzinger. La aviación alemana lo bombardeó en 1940 dejándolo en malas condiciones. En 1950 fue finalmente desguazado.

Cap Vilano de la Hamburg Sudamerika D.G.